Pensar bien. Cuida tu forma de pensar

Nuestra forma de pensar es un poderoso filtro que reorganiza la información que recibimos en función de nuestros valores personales y de las expectativas, normas, creencias y atribuciones que hemos interiorizado, y de la que resulta nuestro bienestar psicológico y el afrontamiento/evitación de situaciones temidas y el logro de nuestros objetivos.

Construimos nuestra propia realidad.

Por eso es tan importante aprender a “pensar bien”.

 

Pensar bien no consiste en pensar en positivo: “tú puedes con todo”, “va a salir bien” …

En todo caso, eso es darse ánimos, motivarse. No quiero decir que eso sea algo negativo, sino que quizá no SIEMPRE sea lo más adecuado ¿qué pasa si no podemos?

Además  nuestra realidad no siempre es, ni puede ser, de color de rosa, y las cosas pueden ir mal -errores, enfermedades, accidentes, frustraciones, cambios indeseados…- y esto provoca que nos sintamos mal.

 

Entonces:

¿En qué consiste “pensar bien”?

 

Pensar bien implica saber cómo aceptar la situación y la realidad en la que estás en ese momento.

 

 1. Tomar conciencia de tus pensamientos ante un malestar

Los procesos de pensamiento son tan rápidos y están tan interiorizados que a veces resulta difícil, o por lo menos “extraño”, identificarlos. No es eficiente ni ventajoso, en términos de tiempo y energía, estar constantemente pensado sobre “cómo pensamos”. Sin embargo, hay momentos en que sí que merece la pena hacerlo: cuando sentimos malestar y cuando no nos estamos sintiendo cómoda(o)s con quienes somos o con la vida que llevamos.

2. Situarte en el presente de forma realista

Aprender a detectar cuando tus pensamientos se quedan estancados en el pasado o en el futuro. Detectar cuando no estás aceptando la realidad (lo que ES) y te centras en lo que te “gustaría” o “quisieras”. Eliminar los “y si (…)”

3. Reflexionar y cuestionarte creencias, normas, valores…

Reconocer de dónde vienen esos valores, normas, expectativas y creencias interiorizadas y cuestionarte si son aquellas que tú quieres adoptar cómo propias, así como cuestionarte si son ciertas o no (aunque hasta ese momento las hayas considerado certezas).

4. Detectar el tipo de lenguaje que utilizas

Hemos de estar alerta ante:

  • Muletillas tremendistas:  espantoso, lo peor, horrible…
  • Términos excesivamente inflexibles: tendría, debería
  • Palabras como culpa, castigo…
  • Apelar a extremos: siempre, todo, nada, nunca…

El tipo de diálogo interno que tenemos es esencial para nuestro bienestar emocional, y nuestros pensamientos son un reflejo de ello.

 

¿Cómo pensar bien?

 

Pensar bien es importante, pero a veces no somos conscientes de si lo estamos haciendo o no. Unas pistas para detectar si lo estamos haciendo es reflexionar sobre los siguientes aspectos.

1. Su contenido y veracidad

Reflexionar sobre hasta qué punto se ajusta a la realidad:

  • ¿Qué datos apoyan esa información y están a favor de lo que piensas? ¿Cuáles los contradicen?
  • ¿Cuántas veces ha ocurrido o se ha confirmado? ¿Qué probabilidad (%) existe de que suceda o se confirme?
  • ¿Qué otras alternativas existen? ¿qué argumentos le darías a otra persona si estuviese en esa misma situación que tú?

2. Su utilidad

Reflexionar sobre si esa forma de pensar está favoreciendo la forma en que afrontas tu vida.

¿Para qué me sirve? ¿Me ayuda a estar mejor, a afrontar situaciones, a relacionarme…?

3. Comportamiento que se deriva

Reflexionar sobre qué tipo de acción se deriva

  • De aproximación (te favorece hacer algo).
  • De evitación, de forma estereotipada o rígida, de sobreadaptación (agradar a los demás, cumplir con lo que se espera de mí), desmesurado (en cuanto a su intensidad).

Cuida tu forma de pensar

Si quieres recibir más información sobre cómo gestionar tu forma de pensar, ponte en contacto a través del mail psicologa@monicatimon.com o  pidiendo cita y en breve recibirás una respuesta.

1 Comentario

  1. Luis A.

    ” Construimos nuestra propia realidad “, ciertamente. De hecho de un modo u otro pensamos, evaluamos, decidimos y construimos nuestra vida.

    Yo. que ya tengo años. me gusta volver atrás para recordar lo que pasaba por mi cabeza cuando tomaba decisiones… y porque las cambiaba y las influencias, positivas o negativas, que tenia el entorno en todo aquello. El como los pensamientos se entrelazan con los sentimientos de forma compleja. El como influye en el modo de pensar los conocimientos que vas adquiriendo…

    En fin, me gusta el tema. Y me gusta la web y los post.

    Enhorabuena … aunque “pienses” que no puedo ser imparcial.

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