Conflicto interpersonal, un espacio para el cambio. Estrategias

¿Es posible adaptarse a todo el mundo, sin conflictos ni tensiones?… 
No, a no ser que sólo busquemos complacer… y “por no discutir”, “a mí me da igual”, “ya me adapto”… acabemos cediendo o “adaptándonos”.

Muchas veces ante los conflictos mantenemos una actitud de negar o evitar (damos rodeos, nos hacemos la(o)s despistada(o)s, miramos hacia otro lado)


Sin embargo, los conflictos son inherentes a la vida, inevitables. Un conflicto interpersonal sucede cuando los deseos, necesidades, intereses, opiniones valores de diferentes personas se contraponen. Desde el momento en que las personas somos únicas y diferentes, los conflictos existirán.

Es cierto que a veces la comunicación puede ser difícil, porque decepcionamos las expectativas de los demás cuando no les gusta lo que les estamos diciendo al afectar a sus intereses (una crítica, una negativa, un desacuerdo). Tememos enfadar a la persona y que la calidad de la relación se deteriore (que “no nos quiera tanto”)
Pero si callamos, nos anulamos, nos diluimos en la(s) otra(s) persona(s), o bien, nos quedamos para nosotra(o)s ese malestar que sentimos (rabia, culpa…) que va a permanecer a menos que lo resolvamos.

Evitar un conflicto NO soluciona el conflicto, lo posterga, lo encubre. Si una persona entra en conflicto con alguien es porque algo pasa, y esto es positivo, porque pone sobre la mesa un hecho que a lo mejor permanecería oculto.

Perdamos el miedo a los conflictos, pueden ser un espacio para el cambio. 
El problema no son los conflictos, sino no saber gestionarlos.

Algunas ideas para manejar conflictos.

¿Cuál es tu aprendizaje, tu experiencia con los conflictos? 
¿Los asocias a algo negativo, a discusiones? ¿Los asocias a violencia? 
En determinados contextos familiares de niña(o)s aprendimos a asociar los conflictos con gritos, riñas… Sin embargo, un conflicto no implica en absoluto ese tipo de respuesta, y hay que evitar asociar conflicto con agresividad o violencia.

¿Cómo respondes a las situaciones de conflicto? ¿Cómo te sientes y reaccionas?
¿Los evitas? ¿Sientes miedo(s) y los rehúyes? ¿te sitúas siempre en posición de ceder o no exponer tus deseos y objetivos? Es importante ser consciente de qué miedos hay detrás y trabajar la asertividad.
¿Te sientes atacada(o) y sientes rabia? ¿Te sitúas siempre en la posición “ganar como sea”? Sería necesario trabajar la tolerancia a la frustración, la creencia o necesidad de tener razón siempre y la capacidad de reconocer que la otra persona tiene derecho a tener su visión.
¿Utilizas la empatía, diálogo y escucha activa?... Imprescindible trabajar estos aspectos en caso de no hacerlo.

¿Cuál es tu papel en el conflicto?
¿Cuál es mi responsabilidad en el conflicto? ¿qué respuesta o estrategias estoy utilizando?
Responsabilizar a la otra persona es lo más fácil, pero no ser consciente de cuál es nuestra responsabilidad en el conflicto no ayuda a que se resuelva.
Esa responsabilidad no tiene por qué estar directamente relacionada con lo sucedido, puede haber diferentes motivos, pero siempre es bueno pararse a preguntar qué estoy (o no) haciendo para mantener el conflicto.

 Solución del conflicto
¿Aceptas sólo la solución ideal…? (que casualmente es la tuya)
¿Reconoces que a veces hay que hacer cesiones mutuas para llegar a un acuerdo?.
 
Es importante reconocer que a veces la solución de un conflicto no pasa por esa solución que quisiéramos o nos gustaría, sino que se trata de establecer algún nexo común, acuerdo o negociación que muchas veces implica hacer cesiones.

Si quieres recibir más información sobre cómo gestionar conflictos interpersonales, ponte en contacto a través del mail psicologa@monicatimon.com o  pidiendo cita y en breve recibirás una respuesta.

 

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