La importancia del por qué y el para qué del cambio

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Como señalé en mi anterior post https://www.monicatimon.com/2019/01/la-gestion-del-cambio-personal.html, una vez llegados al qué quiero cambiar, hemos de seguir haciéndonos una serie de preguntas antes de pasar a la acción.

Preguntémonos “¿por qué quiero el cambio?” Es importante tener en cuenta responder a la pregunta ¿por qué lo quiero? ¿Por qué quiero cambiar? El cambio es un proceso, un camino, que implica trabajo y esfuerzo, ¡no ocurre de la noche a la mañana, ni viene caído del cielo!, y para ello tenemos que estar realmente motivado(a)s. Por eso es importante tomar conciencia de ¿por qué quiero el cambio? El cambio ha de venir de una necesidad propia, no porque alguien nos lo pide o creemos que es lo que hemos de hacer porque otras personas lo hacen. Si la motivación viene de fuera, ya sea porque me siento obligado(a) o me presionan a hacerlo, o bien, porque es lo que veo que hace todo el mundo, difícilmente será una motivación adecuada para continuar el camino.
También es necesa…

Te amo pero NO te necesito


La relación es como un ente que se crea, que se manifiesta cuando dos personas están juntas, cuando se aman; algo diferente del yo y tú. Y hacemos diferentes cosas por la relación: luchamos la relación, no queremos hacer daño a la relación… y podemos hacernos dependientes de que esa relación sea PARA SIEMPRE.
Sin embargo, detengámonos a pensar ¿es más importante esa “relación” que “YO”? Si esa relación no me llena, no me satisface ¿es más importante que mi bienestar psicológico y emocional?  Esto no quiere decir que no CUIDEMOS la relación, que no tengamos presente que una relación se ha de “trabajar ”, pero de ahí a que sea una “lucha”, de que sea a costa de mi felicidad… Cada una de las personas de una relación, su felicidad,  es más importante que la relación en sí. Además, si una persona da más que otra, si una persona ya no se beneficia de la relación, YA NO EXISTE LA RELACIÓN, o como mínimo una relación sana que merezca la pena cuidar.
Puede que te percates de que no estás bien y cortes… y vuelvas… peleas continuas…; que te separes otra vez y otra vez regreses… estamos ante un relación tóxica. Quizás lo has pensado, has tomado conciencia de eso, pero piensas que no tienes salida… y por eso aguantas. Piensas que el amor te detiene, que amas a esa persona, pero… ¿es amor o dependencia? ¿Amas a esa persona o sientes que necesitas a esa persona? ¿Amas a esa persona o sientes que no puedes vivir sin ella?  En realidad si queremos una relación sana, hemos de llegar a sentir que TE AMO PERO NO TE NECESITO, que TE AMO PERO PUEDO VIVIR SIN TI.
Tomemos conciencia de que si aguantamos  una relación toxica hemos de mirar hacia dentro, hacia nosotras o nosotros mismos, porque está indicando que no nos queremos, que no nos respetamos. Duro, ¿verdad? Pero piénsalo, ¿por qué seguimos ahí si en el fondo no queremos? ¡Porque la amo!, vale ¿pero te respetas cuando aceptas que la otra persona no te dé lo mismo? ¿Te respetas cuando ese “amor” dejas que te haga sufrir?

No es fácil, pero a pesar de lo que he comentado, lo importante es que hay una salida, que se puede salir de ese tipo de relaciones. Implica un proceso que consiste en fortalecer tu autoestima y autoconfianza (merezco y soy una persona dina de ser amada, tengo confianza en mi CAPACIDAD DE SUPERAR LO QUE SEA Y CONSEGUIR LO QUE QUIERO), de vencer ciertos miedos (a la soledad, a no poder encontrar algo mejor, a que no me amen…) y cuestionar ciertas creencias limitantes (ideas relacionadas con el amor romántico, que no voy a poder soportar esos sentimientos de vacío o los sentimientos de ansiedad y tristeza que me sobrevienen cuando dejo la relación…) 

Y bien, me diréis ¿y cómo logro eso?... En el siguiente post plantearé estrategias más concretas para abordar y superar las dependencias emocionales.

Como siempre, cualquier consulta, duda o petición de información podéis hacerlo a través del correo psicologa.monicatimon@gmail.com o presencialmente en mi consulta de psicología de Barcelona 93 129 19 34.

Y como siempre, si os ha gustado, ¡compartid!

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