¿Qué necesitamos? ¿Qué necesidades buscamos cubrir? ...

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Todas las personas, sin excepción, necesitamos seguridad, sentir que pertenecemos a un grupo (ya sea la familia, amistades…), afecto, reconocimiento y trascendencia (autorrealización).
Lo que nos diferencia a unas personas de otras es cómo buscamos cubrir esas necesidades. Además, también es diferente qué necesidad o necesidades están movilizando nuestra forma de afrontar la vida y de relacionarnos. Por ejemplo, una persona quiere cubrir la necesidad de afecto a través de la búsqueda del amor y una constante exigencia de que se le demuestre amor. Otra persona quiere cubrir la necesidad de reconocimiento a través del sentido del deber (“lo que se supone o le han dicho debe ser/hacer” o de afirmarse a través de la aprobación de otros (padre, éxito social…).  El problema no es en sí buscar afecto y reconocimiento de los otros, sino cuando queremos cubrir esas necesidades desde un sentimiento de carencia y buscamos FUERA lo que tendríamos que encontrar en nuestro interior. Es decir, buscar e…

Afrontar el miedo. Actúa, haz algo diferente

Si estás en un momento de estancamiento o en una situación que te genera malestar y sientes que no puedes salir de ese bucle, ACTÚA, HAZ ALGO DIFERENTE… y algo ocurrirá… ALGO CAMBIARÁ. Creer que no puedo superar algo, creer que no puedo llegar a donde quiero… la mente puede servir para perjudicarte o ayudarte. Todo nuestro comportamiento origina unas determinadas consecuencias. Si diariamente cuando te despiertas y empiezas a ver lo mismo cada día, te dices lo mismo de todos los días, el cerebro va automatizar y las cosas se van a quedar completamente igual.
Si cada día te dices “por qué siempre me pasan las cosas a mí”, “la situación económica es la que es y no se puede encontrar trabajo”… y piensas que lo externo tiene la culpa, estás cediendo el poder y te das el permiso de ¡no hacer nada!, esperando mágicamente que algo cambie. En esos momentos ACTÚA, y DITE ALGO DIFERENTE. Plantéate “que tengo yo que ver en esto”, “¿qué puedo hacer que no esté haciendo o haya hecho?”… en definitiva, qué cosa diferente puedo hacer de lo hecho hasta ahora para cambiarlo.

Es cierto que muchas veces para ello hemos de enfrentarnos a nuestros miedos, que nos paralizan y bloquean, impidiendo esa acción. Como ya he comentado, la única forma de gestionar un miedo es afrontarlo. Al igual que con los demás sentimientos, cuando hablamos de afrontar los miedos no quiere decir “eliminar los miedos”. Cuando sentimos dolor ante una pérdida o rabia cuando nos sentimos tratados injustamente no se trata de eliminar ese odio o rabia, ¡son sentimientos legítimos!, sino de gestionar esos sentimientos de forma adaptativa. El primer paso es reconocerlo, identificar ese miedo y ponerle nombre. Pues igual con los miedos. Se trata de entender que ciertos miedos pueden formar parte de nuestra existencia y aprender a convivir con ellos. Para ello podemos convertir a nuestro miedo en nuestro aliado, en un amigo que nos acompaña en nuestra travesía. El miedo siempre va a estar ahí, tienes que convivir con él y es más difícil combatirlo que hacerlo tu aliado. Así que siempre que puedas conviértelo en tu aliado y entiende que solo quiere protegerte y que para nada quiere fastidiarte. Es una forma de “tomar distancia”, de ver ese miedo como algo externo a ti y no como algo interno que te bloquea; verlo como algo externo a ti que TE ACOMPAÑA A DONDE TÚ QUIERAS, está ahí, sí, de acuerdo, pero tú caminas hacia dónde quieres: dar esa conferencia, coger ese avión, montar esa empresa, dejar esa relación que no te lleva a ninguna parte…
La PNL (la Programación Neurolingüística) es muy potente en hacer este tipo de reencuadres.
Por todo ello, si el miedo gobierna tu vida, no luches contra él; aprende a verlo, conoce como se manifiesta, identifícale en ti y, si es necesario, acude a algún especialista en el tema, que te ayude a convertir a ese enemigo en un aliado.
Como siempre, puedes ponerte en contacto conmigo a través del mail psicologa.monicatimon@gmail.com

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