¿Qué necesitamos? ¿Qué necesidades buscamos cubrir? ...

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Todas las personas, sin excepción, necesitamos seguridad, sentir que pertenecemos a un grupo (ya sea la familia, amistades…), afecto, reconocimiento y trascendencia (autorrealización).
Lo que nos diferencia a unas personas de otras es cómo buscamos cubrir esas necesidades. Además, también es diferente qué necesidad o necesidades están movilizando nuestra forma de afrontar la vida y de relacionarnos. Por ejemplo, una persona quiere cubrir la necesidad de afecto a través de la búsqueda del amor y una constante exigencia de que se le demuestre amor. Otra persona quiere cubrir la necesidad de reconocimiento a través del sentido del deber (“lo que se supone o le han dicho debe ser/hacer” o de afirmarse a través de la aprobación de otros (padre, éxito social…).  El problema no es en sí buscar afecto y reconocimiento de los otros, sino cuando queremos cubrir esas necesidades desde un sentimiento de carencia y buscamos FUERA lo que tendríamos que encontrar en nuestro interior. Es decir, buscar e…

La dependencia emocional II: el anhelo de afecto

En el anterior post http://www.monicatimon.com/2014/11/la-dependencia-emocional-i-la-no.html señalé la importancia de reconocer la dependencia en una relación. En este post profundizaré en cuáles son los rasgos más sobresalientes de las personas dependientes emocionales. Aviso que voy a hablar desde lo patológico, pero como se trata de un continuo, hay que ser conscientes de que existen  formas de dependencia más leves o donde no se cumplan exactamente todos estos requisitos. 

En esencia, la dependencia emocional  consiste en “un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas, que se buscan cubrir de manera desadaptativa con otras personas” (Jorge Castelló, 2000).

La dependencia emocional gira en torno a una necesidad intensa y continua de afecto. La necesidad afectiva que la persona siente hace que busque la exclusividad en las relaciones, y que se pueda sentir menos cómoda en un grupo de amigos que con una única amistad, pues no tiene el suministro afectivo que necesita ¿Tú relación ideal sería en forma de burbuja, que os aislara a ambos del entorno? Alerta entonces.
También, debido a ese anhelo de afecto, es importante la necesidad de aprobación que sienten, que facilita a la persona ponerse, por miedo a no ser aprobada o a ser rechazada, en una posición de sumisión.

La pareja es el centro de la existencia. Es una adicción, ocupa continuamente sus pensamientos, sentimientos y comportamiento, descuidándose otras facetas (amigos, aficiones,…). La otra persona es la prioridad y hace cualquier cosa para mantener la relación, con un deseo de acceso constante (a través de llamadas continuas, whatshapps…) que puede agobiar a la otra persona. Y cuando hablo de adicción estoy precisamente diciendo eso, ADICCIÓN, como cualquier otra adicción (alcohol, drogas, juego,….). En los dependientes emocionales se va instaurando una tendencia toxicofílica (adición al amor) que les impele a  depender de esa persona como se depende de la droga, manifestándose bajo el imperativo del craving (anhelo intenso de la pareja) y la abstinencia (ansiedad ante la ausencia del otro), que genera episodios depresivos y ansiosos. Hay una necesidad compulsiva e imperiosa del otro, experimentándose sentimientos de angustia ante su ausencia o ante la anticipación de la misma. Por eso se instaura un gran miedo (pánico) ante la ruptura, y cuando ocurre la gestión de esa pérdida es vivida con gran angustia. Es un momento muy complicado para la persona porque hay que estar preparado para tolerar esos sentimientos que genera la  abstinencia y el sentimiento de vacío, y es muy fácil recaer en la conducta de volver a ver a la persona (por mucho que sepamos que la relación nos hace sufrir). Es decir, no hay que confundir “ENGANCHE” con AMOR.

La intolerancia a la soledad es otro de los rasgos característicos. El miedo a estar solo/a favorece el incremento de concesiones ante las demandas afectivas y relacionales de los otros, ante el intento fútil de evitar el desamparo y la soledad; no se soporta la soledad y máxime aún en lo concerniente a la ausencia de la pareja.

Se suele idealizar a la pareja. El dependiente admira a su pareja y la considera especial, siendo este sentimiento el fundamento de su necesidad patológica. Establece relaciones asimétricas, desequilibradas, preocupándose sólo del bienestar de su pareja, de hacer lo que desee, de halagar todo lo que hace… Es fácil que una persona dependiente acabe con una persona explotadora (narcisista) como pareja. La persona dependiente ansía afecto, pero al ponerse en una posición de subordinación (o de dar más que recibir), el sufrimiento está asegurado.

Lo más importante, las relaciones de pareja atenúan su necesidad, pero siguen sin ser felices, falta el componente esencial QUERERSE A SÍ MISMAS. En realidad no echan de menos el respeto y afecto que la pareja debería tenerles, sino que el miedo a sentir el vacío, a enfrentarse a la soledad y a sí mismas es lo que hace esa ausencia de la otra persona insoportable. ¿Cómo echar de menos el cariño y respeto si no se siente hacia sí mismo? (y generalmente no se ha obtenido tampoco de las personas más  significativas).  Los pocos momentos de felicidad se producen ante la posibilidad de iniciar una relación, pero posteriormente las enormes expectativas que despierta no se ven luego cumplidas. Esta carencia, lo poco acostumbradas que están a quererse y a ser queridas, hace que anhelen ese cariño que sienten que no haber tenido nunca, y ese anhelo constante puede hacer que sean “como un pozo sin fondo” que haga lo que haga la otra persona siempre van a querer más; por eso sus relaciones tienden a vivirlas siempre de forma insatisfactoria.

En el próximo post señalaré algunas estrategias para superar la dependencia emocional.

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