La importancia del por qué y el para qué del cambio

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Como señalé en mi anterior post https://www.monicatimon.com/2019/01/la-gestion-del-cambio-personal.html, una vez llegados al qué quiero cambiar, hemos de seguir haciéndonos una serie de preguntas antes de pasar a la acción.

Preguntémonos “¿por qué quiero el cambio?” Es importante tener en cuenta responder a la pregunta ¿por qué lo quiero? ¿Por qué quiero cambiar? El cambio es un proceso, un camino, que implica trabajo y esfuerzo, ¡no ocurre de la noche a la mañana, ni viene caído del cielo!, y para ello tenemos que estar realmente motivado(a)s. Por eso es importante tomar conciencia de ¿por qué quiero el cambio? El cambio ha de venir de una necesidad propia, no porque alguien nos lo pide o creemos que es lo que hemos de hacer porque otras personas lo hacen. Si la motivación viene de fuera, ya sea porque me siento obligado(a) o me presionan a hacerlo, o bien, porque es lo que veo que hace todo el mundo, difícilmente será una motivación adecuada para continuar el camino.
También es necesa…

Taller Gestión de la rabia y la ira: 4ª y última sesión

En la última sesión pusimos el énfasis en cómo recuperar el control interno. Hemos de tener la confianza en nosotras mismas para aceptar y sentir que tenemos el control sobre nuestras emociones. Las emociones no dependen únicamente de los acontecimientos externos, sino de cómo las gestionamos. Tomamos conciencia de la interacción entre Pensamiento-Sentimiento-Acción e incidimos en la capacidad de autogenerarnos emociones positivas como forma de autorregulación.
Sentir rabia puede ser hasta sano; anclarnos en ese sentimiento no. Aprender a canalizar la energía negativa de la ira o rabia, liberando esa emoción, y facilitar en energía positiva mediante estrategias que faciliten la expresión de emociones que nos generen bienestar es una forma adecuada de gestionar nuestro sentimiento de rabia e ira. 
Las diferentes dinámicas y ejercicios que realizamos nos permitieron descargar las emociones: saber conectar con el silencio; utilizar el humor cómo energía antagonista a la rabia; vivenciar la situación que nos genera rabia desde otra perspectiva diferente a la nuestra, la de un observador externo…
Para acabar hicimos un ejercicio de visualización para practicar; conectar con esa energía, posibilitando después su liberación y descarga facilita la desidentificación y desactivación emocional. 
El taller acabó, y el sentimiento general es que se hizo corto. El ambiente creado y el vínculo que se estableció facilitó en todo momento la comunicación y la implicación en las diferentes dinámicas. Se removieron emociones, y aún queda trabajo por realizar, ¡pero objetivo cumplido!.

¡Enhorabuena chicas por le trabajo realizado!

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