La importancia del por qué y el para qué del cambio

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Como señalé en mi anterior post https://www.monicatimon.com/2019/01/la-gestion-del-cambio-personal.html, una vez llegados al qué quiero cambiar, hemos de seguir haciéndonos una serie de preguntas antes de pasar a la acción.

Preguntémonos “¿por qué quiero el cambio?” Es importante tener en cuenta responder a la pregunta ¿por qué lo quiero? ¿Por qué quiero cambiar? El cambio es un proceso, un camino, que implica trabajo y esfuerzo, ¡no ocurre de la noche a la mañana, ni viene caído del cielo!, y para ello tenemos que estar realmente motivado(a)s. Por eso es importante tomar conciencia de ¿por qué quiero el cambio? El cambio ha de venir de una necesidad propia, no porque alguien nos lo pide o creemos que es lo que hemos de hacer porque otras personas lo hacen. Si la motivación viene de fuera, ya sea porque me siento obligado(a) o me presionan a hacerlo, o bien, porque es lo que veo que hace todo el mundo, difícilmente será una motivación adecuada para continuar el camino.
También es necesa…

La importancia del diálogo interno reforzador y positivo

Me encantó el vídeo https://www.facebook.com/groups/montsegea/permalink/472225016212969/ que compartió http://montsegea.blogspot.com.es/
¡Muchas gracias Montse Gea por compartirlo!

¿Cuántas veces nos miramos al espejo y tenemos un diálogo interno con nosotros mismos en clave positiva? Todo el mundo tiene tanto limitaciones como aspectos que pueden reforzar la propia valía personal. La diferencia entre una persona que tiene una buena autoestima y otra que tiene una baja autoestima radica en que la persona que tiene una buena autoestima reconoce y ACEPTA sus propias limitaciones y reconoce y VALORA aquellos rasgos positivos que posee.
A pesar de que, repito, todas las personas tenemos aspectos valiosos, por mi consulta pasa gente que no sabe reconocerlos, que no puede realizar una lista con cinco cosas que le gustan de ella/él  misma/o. Y no es que no los tengan, es que la persona no ha aprendido a reconocerlos, no es capaz de percibirlos o darles importancia en aquellas ocasiones en las que su experiencia vital le podría servir como refuerzo positivo diciéndose ¡muy bien!, ¡estoy satisfecha conmigo misma!, ¡“olé” por mí!
Otras personas quizá si son capaces de hacer esa lista, pero luego al preguntarles hasta qué punto tienen presente en su día a día esas cualidades, es decir,  hasta qué punto cuando piensan en ellas es lo primero que les viene a la cabeza, reconocen que no, que no le dan importancia. Son personas que no valoran esos rasgos “es lo normal”, “es lo que ha de ser”, que se centran más en lo que les gustaría ser (aquello que NO SON) que en lo que SON o bien a lo que le dan importancia es a esa limitación (en general no aceptada) que se convierte en el centro de la visión que tienen de sí mismos.
No se trata pues de que no tengamos esos elementos para poder tener un diálogo con nosotros mismos reforzador y positivo, sino que no sabemos situarlos en el centro de nuestro autoconcepto.
Os animo a pensar y tomar conciencia de esas conductas y actitudes que aumentan vuestro sentimiento de valía personal (aquellas cosas por las que te valoras). Luego reflexionad ¿cuántas veces me paro a pensar en mis actitudes y conductas positivas?, ¿hasta qué punto las tengo presentes? Finalmente, en el caso de que observes que no les das el peso suficiente, puedes intentar buscar estrategias para tener más presente esas cualidades.
Faltaría hablar de la conciencia y aceptación de nuestras limitaciones, pero de momento... ¿nos atrevemos a tener un diálogo interno como el de esa niña del vídeo?



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