¿Qué necesitamos? ¿Qué necesidades buscamos cubrir? ...

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Todas las personas, sin excepción, necesitamos seguridad, sentir que pertenecemos a un grupo (ya sea la familia, amistades…), afecto, reconocimiento y trascendencia (autorrealización).
Lo que nos diferencia a unas personas de otras es cómo buscamos cubrir esas necesidades. Además, también es diferente qué necesidad o necesidades están movilizando nuestra forma de afrontar la vida y de relacionarnos. Por ejemplo, una persona quiere cubrir la necesidad de afecto a través de la búsqueda del amor y una constante exigencia de que se le demuestre amor. Otra persona quiere cubrir la necesidad de reconocimiento a través del sentido del deber (“lo que se supone o le han dicho debe ser/hacer” o de afirmarse a través de la aprobación de otros (padre, éxito social…).  El problema no es en sí buscar afecto y reconocimiento de los otros, sino cuando queremos cubrir esas necesidades desde un sentimiento de carencia y buscamos FUERA lo que tendríamos que encontrar en nuestro interior. Es decir, buscar e…

Taller Gestión de la Rabia y la Ira: 2ª sesión

El sentimiento de  impotencia, el profundo dolor emocional que resulta de no poder remediar una situación o circunstancia desagradable, o de no poder llevar a cabo aquello que queremos, es uno de los sentimientos que, al analizar nuestra línea de vida, observamos que estaba íntimamente asociado a aquellas situaciones que nos habían generado rabia.
En muchas ocasiones nos sentimos impotentes ante determinadas situaciones y sentimos que no podemos hacer nada. Esta actitud, ese significado que le damos a la situación (no tengo recursos, no tengo el control, no puedo hacerle frente…) genera ese sentimiento de malestar y dolor emocional, en un primer momento, en ese presente, inevitable. El problema viene cuando luego no somos capaces de cambiar esa actitud, y el DOLOR acaba convirtiéndose en SUFRIMIENTO. ¿Quiere decir esto que cambiando mi actitud y significado ante la situación puedo evitar sufrir?. SÍ. No podemos evitar el DOLOR, pero sí podemos evitar SUFRIR, podemos elegir (aunque no siempre sea fácil) dejar de sufrir. ¿Cómo? Este fue uno de los puntos clave que trabajamos en esta sesión a partir de revisar aquellas situaciones que vivimos con impotencia.

 Aceptar la impotencia que uno siente ante situaciones sobre las que no tiene ningún control ni cuenta con ninguna alternativa (o al menos no la que nosotras queremos). Es cierto que yo no tenemos control sobre las cosas que pueden pasarme en la vida: accidente, muerte de un ser querido… la relación de poder que supone el rol jefe/empleado y por la cuál a veces he de reprimir expresar ente él ciertas ideas, pensamientos; que no quiera comunicarse conmigo una persona importante para mí; que no esté a mi lado alguien a quien “creo” necesitar como apoyo, etc. Es cierto que no tenemos control sobre eso, ¡pero siempre podemos elegir tener el CONTROL sobre cómo afrontamos esa situación!, sobre qué hacemos ante esa situación ¡pues siempre podemos hacer algo al respecto!.  La sensación de que tenemos el control es en sí ya importantísima para favorecer que elijamos:

1. Aceptar la realidad ¡Cuántas veces nos “enganchamos” al quiero que la situación cambie, cuando eso es imposible, o a que “la vida siga igual”. Hay un cuento de Jorge Bucay, Juan Sinpiernas, que me gusta mucho para trabajar este aspecto.  No negar la realidad, aceptando el dolor inicial.

2. Responsabilizarme. “Yo tengo rabia porque…” NO “tú me generas rabia; tú me cabreas”.  Responsabilizarnos de nuestra rabia será el camino para poder pasar al siguiente punto.

3. Analizar recursos, soluciones, alternativas de acción… que además, si hemos aceptado la realidad,  irán en dirección diferente a la que quizá sería la que pensamos erróneamente como nuestra solución ideal.

Por último estuvimos trabajando con la autoempatía, como recurso para aquella rabia que dirigimos hacia nosotras mismas. Pero esto lo dejo para otro post.

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