La importancia del por qué y el para qué del cambio

Imagen
Como señalé en mi anterior post https://www.monicatimon.com/2019/01/la-gestion-del-cambio-personal.html, una vez llegados al qué quiero cambiar, hemos de seguir haciéndonos una serie de preguntas antes de pasar a la acción.

Preguntémonos “¿por qué quiero el cambio?” Es importante tener en cuenta responder a la pregunta ¿por qué lo quiero? ¿Por qué quiero cambiar? El cambio es un proceso, un camino, que implica trabajo y esfuerzo, ¡no ocurre de la noche a la mañana, ni viene caído del cielo!, y para ello tenemos que estar realmente motivado(a)s. Por eso es importante tomar conciencia de ¿por qué quiero el cambio? El cambio ha de venir de una necesidad propia, no porque alguien nos lo pide o creemos que es lo que hemos de hacer porque otras personas lo hacen. Si la motivación viene de fuera, ya sea porque me siento obligado(a) o me presionan a hacerlo, o bien, porque es lo que veo que hace todo el mundo, difícilmente será una motivación adecuada para continuar el camino.
También es necesa…

¿La realidad? MI realidad

En varias ocasiones he mencionado el hecho de que nosotros somos parte activa en la forma en que construimos la realidad. ¿Qué quiero decir con esto?

Cualquier conocimiento del mundo exterior está determinado por nuestro sistema sensorial y cognitivo; cada vez que escuchamos algo, miramos algo o tocamos algo, lo que vemos o sentimos es fruto de la interacción entre ese estímulo externo y nuestro sistema sensorial y cognitivo. Parece así imposible tener un conocimiento objetivamente cierto de la realidad, y más parece que  existen diferentes realidades subjetivas. Diversos estudios han demostrado que nuestras expectativas, nuestras experiencias anteriores y nuestros estados de ánimo pueden influir en cómo percibimos la realidad. Por ejemplo, si estamos de buen humor, tendemos a atribuir más características positivas y deseables al dar una opinión sobre alguien que si estamos de mal humor; las expectativas del profesorado sobre la inteligencia del alumnado influyen en el rendimiento de éste; el conocido efecto placebo, donde la expectativa que tenemos de que una pastilla, en realidad inocua, va a tener un efecto determinado induce a que se produzcan efectos parecidos a los del fármaco. No quiere decir que no haya una realidad relativa a las propiedades de los objetos o situaciones (una realidad de primer orden, como señalaría Watzlawick), sino que además podemos considerar una realidad de segundo orden que se construye a partir del significado y valor que le damos a esos objetos y situaciones. Dicho de otro modo, el nivel de las cosas y los hechos son las descripciones de base sensorial de lo que percibimos; los significados son las interpretaciones, creencias, atribuciones realizadas o derivadas de esos hechos que percibimos. Además hemos de tener en cuenta que en la selección de los hechos también podemos diferir, pues lo que puede ser relevante en un caso o para una persona puede no serlo en otro o para los demás.

¿Qué implica el hecho de que seamos constructores de nuestra realidad? En la mayoría de los casos nuestros problemas no están relacionados con las cosas, con los hechos, sino con el sentido, significado y valor que les damos. Imaginemos por ejemplo que me reconozco como una persona resolutiva, pero ¿qué relevancia le doy? ¿qué peso le doy, a la hora de percibirme, en mi autoconcepto? ¿qué sentido le doy? La intervención que tienda al cambio ha de ir dirigida a modificar el modo en que hemos construido esa realidad y que afecta a cómo reaccionamos expresándose en la relación que cada uno mantenemos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Continuará…

Comentarios

Entradas populares de este blog

El estilo atribucional

Pensamientos, Sentimientos y Acción

El auto-perdón