¿Qué necesitamos? ¿Qué necesidades buscamos cubrir? ...

Imagen
Todas las personas, sin excepción, necesitamos seguridad, sentir que pertenecemos a un grupo (ya sea la familia, amistades…), afecto, reconocimiento y trascendencia (autorrealización).
Lo que nos diferencia a unas personas de otras es cómo buscamos cubrir esas necesidades. Además, también es diferente qué necesidad o necesidades están movilizando nuestra forma de afrontar la vida y de relacionarnos. Por ejemplo, una persona quiere cubrir la necesidad de afecto a través de la búsqueda del amor y una constante exigencia de que se le demuestre amor. Otra persona quiere cubrir la necesidad de reconocimiento a través del sentido del deber (“lo que se supone o le han dicho debe ser/hacer” o de afirmarse a través de la aprobación de otros (padre, éxito social…).  El problema no es en sí buscar afecto y reconocimiento de los otros, sino cuando queremos cubrir esas necesidades desde un sentimiento de carencia y buscamos FUERA lo que tendríamos que encontrar en nuestro interior. Es decir, buscar e…

Automotivación

Nos centraremos ahora en otro componente de la Inteligencia Emocional (Goleman, 1995), la Automotivación.
¿Qué es la motivación?
Primero vamos a la definición etimológica: la palabra motivación proviene del latín motivus (movimiento) y el sufijo –ción (acción y afecto). Según esto, la motivación es la causa de una acción.
Como señala Rafel Bisquerra, motivación proviene de la raíz latina movere (mover); igual que emoción (de ex-movere, mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. Una emoción tiende a impulsar hacia una acción. Por eso, emoción y motivación están íntimamente interrelacionadas.  A través de esta vía se puede llegar a la automotivación, que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad por propia voluntad y autonomía personal.
En definitiva, motivación es: la voluntad para hacer un esfuerzo dirigido a alcanzar unas metas, condicionado por la capacidad del esfuerzo para satisfacer alguna necesidad personal. Es el motor interior que nos impulsa hacia lo que queremos.

¿Y la Automotivación?
Es la capacidad de darse a uno mismo las razones, el impulso, entusiasmo e interés necesarios para realizar una acción específica o un determinado comportamiento.  La motivación es la actitud o disposición positiva para emprender los planes o metas que hemos previsto; en otras palabras, es la energía que nos lleva a movernos.
Y en palabras de Goleman, “Todos tenemos una capacidad propia para automotivarnos”.
¿Qué es lo que nos lleva a motivarnos y hacer un esfuerzo para emprender ese nuevo objetivo? Son 3 las principales fuentes de motivación que plantean las teorías acerca de este fenómeno:
- Motivación extrínseca: cuando realizamos un esfuerzo para lograr un premio o compensación exterior, ya sea de tipo material (dinero, un premio,…) o de valoración externa (reconocimiento, un título..): “Si estudio aprobaré, y me pondrán una buena nota; y así podré irme de fin de semana”. Está relacionada principalmente con los premios recibidos desde fuera. Es la más fácil de activar, aunque tiene la desventaja de su breve duración, pues la satisfacción que aporta perdura poco en el tiempo; por ejemplo, una subida salarial supondrá en un inicio un aumento de la motivación, pero con el tiempo su función sería la de mantenimiento.
- Motivación intrínseca: la actividad es desarrollada por el bienestar y satisfacción que le aporta a la persona misma, es una actitud y una sensación activada internamente: “Cuando estudio algo, sigo buscando más información porque me entusiasma descubrir y conocer algo nuevo”.  Este es el tipo de motivación que más nos interesa, por la satisfacción interna que aporta. Es la que más perdura y mayor satisfacción aporta; cuando se activan estas sensaciones internas existen más posibilidades de estar reforzando un bienestar más profundo y duradero.
- Motivación trascendente: se lleva a cabo el esfuerzo con el fin de satisfacer a otras personas, ya sea por su necesidad, por nuestros valores éticos o por el principio de solidaridad. El ejemplo más común de este tipo de motivación es el del caso de la colaboración con las ONG-s o actividades de ayuda a los demás.
La capacidad de motivarse uno mismo es esa fuerza que exige un esfuerzo o persistencia especial para emprender eso que buscamos; lo hacemos por qué realmente deseamos hacerlo, por el placer de hacerlo, por los resultados que esperamos obtener, porque nuestros valores internos nos lanzan hacia ello…
PARA ACTIVAR NUESTRA MOTIVACIÓN ES IMPRESCINDIBLE SABER QUÉ ES LO QUE QUEREMOS CONSEGUIR. De esa forma sabremos mejor hacia dónde se tienen que encaminar nuestros proyectos y planes. La automotivación parte del conocimiento que uno tenga de sí mismo. ¿Por qué automotivación? PORQUE NADIE conoce mejor las metas que queremos alcanzar que NOSOTROS MISMOS.
Antes de pasar a dar unas pautas… ¿Qué es lo que te mueve?, ¿cuáles son tus motivaciones?, ¿qué te mueve a hacer lo que haces?...

Comentarios

Entradas populares de este blog

El estilo atribucional

Superar la dependencia emocional: vencer el síndrome de abstinencia

Motivación, interés y entusiasmo