La importancia del por qué y el para qué del cambio

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Como señalé en mi anterior post https://www.monicatimon.com/2019/01/la-gestion-del-cambio-personal.html, una vez llegados al qué quiero cambiar, hemos de seguir haciéndonos una serie de preguntas antes de pasar a la acción.

Preguntémonos “¿por qué quiero el cambio?” Es importante tener en cuenta responder a la pregunta ¿por qué lo quiero? ¿Por qué quiero cambiar? El cambio es un proceso, un camino, que implica trabajo y esfuerzo, ¡no ocurre de la noche a la mañana, ni viene caído del cielo!, y para ello tenemos que estar realmente motivado(a)s. Por eso es importante tomar conciencia de ¿por qué quiero el cambio? El cambio ha de venir de una necesidad propia, no porque alguien nos lo pide o creemos que es lo que hemos de hacer porque otras personas lo hacen. Si la motivación viene de fuera, ya sea porque me siento obligado(a) o me presionan a hacerlo, o bien, porque es lo que veo que hace todo el mundo, difícilmente será una motivación adecuada para continuar el camino.
También es necesa…

Los pensamientos negativos

Para mejorar nuestra autoestima el primer paso es tomar conciencia de los pensamientos y creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Un buen ejercicio es identificar aquellas situaciones que nos han hecho sentir que nos “desinflábamos”; situaciones que al hacernos sentir “personas no válidas” nos superan o desbordan. Una vez  identificadas esas situaciones, hemos de prestar  atención a nuestros pensamientos acerca de ellas. Esto incluye el diálogo interno - lo que se dice - y la interpretación de lo que significa la situación. Los pensamientos y creencias puede ser positivos, negativos o neutrales. Pueden ser racionales, basados en la razón o los hechos, o irracionales, basados en ideas falsas.  La baja autoestima está relacionada con los pensamientos negativos e irracionales, con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento y se sacan conclusiones negativas globales que van más allá de la situación actual.  Por ejemplo: he fracasado una vez (en algo concreto) y pienso “!siempre fracasaré!” (se interioriza como que fracasaré en todo);  “me siento incómoda en las fiestas, nunca podré hacer amistades”.

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: “!qué torpe (soy)!”, en vez de pensar que soy torpe para seguir unos pasos de baile.  

Todo o nada o Pensamiento polarizado:  Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas: es blanco o negro; estás conmigo o contra mí; lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas; o es perfecto o no vale. Por ejemplo: “Si no tengo éxito en esta tarea, soy un fracaso total”

Filtro mental: Vemos sólo lo negativo, obviando lo positivo: “¡cómo pude decir eso, he fastidiado la cita!”.

Descalificar lo positivo: Rechazamos nuestros logros, cualidades y otras experiencias positivas insistiendo en que no cuentan o son poco importantes: "A mí sólo me fue bien el examen porque era fácil”; “Me dice cosas agradables sólo por quedar bien”.

Imperativos categóricos: “Tendría” “Debería”. Se tiene una idea fija y precisa de cómo uno mismo o las demás personas deberían comportarse y se sobreestima lo malo que es que estas expectativas no se cumplan: “Es terrible que haya cometido un error. Yo debería hacer siempre las cosas bien”.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. “Tengo yo la culpa,
!tendría que haberme dado cuenta!”.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y creemos  que todo lo que la gente hace o dice es alguna forma de reacción hacia nosotros, sin considerar explicaciones más plausibles para su conducta: “Juan está muy callado, seguro que he hecho alguna cosa que está mal”.

Lectura del pensamiento: se cree que se conoce lo que las otras personas están pensando, fallando en considerar otras posibilidades que podrían ser más probables: “Está pensando que soy una idiota porque no hablo”. En general suponemos que no le interesamos a los demás, que no les gustamos, creemos que piensan mal de nosotros...sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables.

Falacias de control: Sentimos que tenemos una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sentimos que no tienes control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos, sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias: "Si es que soy un inútil de verdad", porque "siento" que es así realmente.


Estos pensamientos pueden estar muy arraigados, haciendo que sintamos como verdadera esa forma de ver la realidad y a nosotros mismos; sin embargo, esas creencias no tienen porqué ser la única posibilidad de "construir" una situación, y comenzar a reconocer los pensamientos y creencias que contribuyen a una baja autoestima y contrarrestarlos activamente nos  ayudará a aceptar nuestro valor como personas.


Comentarios

  1. Aquí estoy de nuevo. Estoy de acuerdo contigo y me gusta mucho la forma tan clara y precisa con que lo expones. Hay cosas que parecen evidentes pero es MUY importante ponerlas negro sobre blanco para que no sean obviadas.
    En cuanto a lo de Hada Ignorante pues no, no he visto la película.

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    1. Muchas gracias por el comentario. Y disculpa lo del Hada Ignorante, fue un lapsus, y en vez de escribir El Hilo de Ariadna...

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