lunes, 1 de febrero de 2016

El equilibrio entre dar y recibir en la relación de pareja

Como señalé en un post anterior, uno de los pilares de una relación es la aceptación, aceptar a la persona TAL Y COMO ES, con sus limitaciones. Pensad una cosa, ¿cómo vamos a respetar a alguien que no aceptamos? http://www.monicatimon.com/2014/11/la-dependencia-emocional-i-la-no.html

El equilibrio en el intercambio que se da en una relación entre dar y tomar (recibir) es otro de los pilares para el buen funcionamiento de la pareja. Ha de existir un equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. El problema es cuando se establece una lucha de poder entre los miembros para ver quién de los dos pone qué o da más. Esta manera de relacionarse lleva a una comparación y a una recriminación. Una relación saludable ha de basarse en la aportación de cada parte más que en las demandas y exigencias de cada uno. En lugar de exigir hemos de aportar lo mejor de nosotros. En lugar de centrarnos en si me quiere, centrarnos en nuestra capacidad de amar y de estar receptivos a la forma, seguramente diferente de la nuestra, de amar de nuestra pareja.
Hay que tener en cuenta que las personas no damos de la misma forma, no todas las personas tienen la misma forma de dar, y viceversa, cada uno de nosotros está limitado en lo que podemos recibir (aquello que podemos tomar).

Una relación de pareja implica que uno no de más de lo que el otro pueda recibir y que no quiera más de lo que el otro pueda dar. Esto parece de entrada una limitación, pero curiosamente cuando hay aceptación de eso el dar y tomar se puede incrementar posteriormente.
Sin embargo muchas veces nos relacionamos desde posiciones diferentes.

LO DOY TODO. Dar todo, estar continuamente dando, de forma incluso que seguimos dando aunque no recibamos. Esto puede generar en la otra persona un sentimiento de deuda y empequeñecerlo. Es mejor dar lo que lo que la otra persona, de alguna manera, puede devolver. Muchas veces no somos conscientes de que lo que nos impulsa a dar es realmente nuestra necesidad de recibir (aunque pensamos que damos sin esperar nada a cambio). Esto además dificulta que no seamos claros pidiendo lo que queremos, no mostrando nuestras necesidades. Cuando pensamos que damos más ¿decimos lo que queremos y necesitamos? En consulta observo demasiados casos en que los miembros de la pareja no comunican lo que necesitan del otro, por pensar que no tenemos derecho a pedir en temas de sentimientos o por miedo a que no te lo den… Esta demanda (NO EXIGENCIA) se ha de efectuar de una manera concreta, de forma que la otra persona lo pueda cumplir si es así es su deseo o puede. En lugar de decir “necesito más de ti o “quiero que me ames más” decir “ven conmigo a dar un paseo durante madia hora” o “me gustaría que de vez en cuando me sorprendieras con algún detalle: un nota cariñosa, unas entradas…” Si no lo hacemos de forma concreta la persona se puede sentir presionada por una expectativa que no puede satisfacer. En consecuencia no da nada porque le es demasiado.

NO TOMO. Recibir tiene que ver con nuestra autoestima y la conciencia y creencia de que nos merecemos eso que nos están dando. Y sabemos que estamos recibiendo cuando ese algo nos toca el corazón, cuando podemos escuchar lo que la otra persona nos da y cuando podemos reconocer lo que experimentamos con eso, con ese gesto bonito, con ese regalo inesperado, con ese beso espontáneo o con esas palabras especiales. Cuando esto ocurre, no es que nos sintamos obligados a dar, sino que sentimos ese deseo de dar. El problema es cuando las personas no son capaces de recibir.

DÁMELO TODO
Hagas lo que hagas nunca vas a satisfacer a esa persona (o nunca te van a satisfacer hagan lo que hagan). Es una continua demanda de afecto que se basa más en el anhelo de cubrir carencias afectivas no resueltas y la incapacidad de esa persona de nutrirse ella misma de afecto.

En la aceptación de lo que da y cómo lo da la persona radica el buen funcionamiento de la pareja, esto sin embargo no obvia que en la balanza entre lo que damos y recibimos hemos de sentirnos satisfechas y satisfechos. Lo importante es que esa satisfacción no la busquemos en que la otra persona me dé exactamente lo mismo (cómo y cuándo quiero) sino que valoremos lo que está dando y seamos capaces de percibir la forma en que lo hace. Muchas veces observamos si la pareja nos da “esto” o “aquello”, porque pensamos que es así como se ha de demostrar el querer y además es lo que supuestamente damos o hacemos, y no somos receptivos a la forma en que lo está haciendo, que aunque diferente a la nuestra, es otra forma de dar.

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