Amor, celos y apego

Buscar algo a qué o quién aferrarse, ¿para qué?, para sentir protección, seguridad. En la actualidad hay muchas personas que creen que amar sin celos no es posible, que si no hay celos no es amor. Pero, ¿dónde caben los celos si pensamos que uno de los pilares del amor ha de ser la CONFIANZA? Los celos implican miedo (a  perder a la persona, a no ser lo suficiente…) y, por tanto, inseguridad. La única manera de manejar los celos es realizar un trabajo en este sentido, en querernos más, en afianzar nuestra autoestima y autoconfianza,  y  realizar un proceso de autoconocimiento. En un “te amo, no puedo vivir sin ti” se pone de manifiesto esa carencia, esa creencia de la persona que le lleva a pensar que necesita a otra para ser feliz, para realizarse.
Los celos también implican posesión, el deseo de "tener", de poseer a la otra persona.  Pero, ¿no es libertad el amor? Sobre este tema, volveré más adelante, porque me parece un debate muy interesante.
En definitiva, se mire por donde se mire, conjugar amor y celos es un contrasentido, aunque lamentablemente está muy interiorizada en nuestra sociedad una idea del amor basada en la posesión, en encontrar tu “media naranja”, un amor no válido si no se “valida” o "demuestra" con un sentimiento de celos. Pensemos, ¿nos ofendemos si la otra persona no se angustia por nuestra ausencia?

Detrás de la idea de que si hay un “verdadero amor” tiene que derivarse un sentimiento de celos, porque si no quiere decir que la otra persona no te importa lo suficiente, es la creencia de que el amor implica apego. Pero el apego implica adicción, dependencia, NO amor. Parece que es mejor que nos digan “te amo, no puedo vivir sin ti” que un “te amo, pero puedo vivir sin ti”. La verdad es que la primera afirmación conlleva dependencia, implica una capitulación porque estamos poniéndonos totalmente en manos de la otra persona. Es cierto que el amor nos hace vulnerables, porque nos abrimos íntima y emocionalmente, damos a la otra persona una parte muy importante de nosotros, pero eso no quiere decir anulación, sigo siendo YO. Y como precisamente sigo siendo YO, con mis ideales, objetivos, aficiones, proyectos… me puedo permitir amarte con locura pero también vivir sin ti. Hemos de tener claro que desapego NO es indiferencia, igual que el amor-deseo no es apego (si lo fuera estamos dentro de lo que llamaríamos adicción).

Pensaréis que estoy hablando desde un ideal. Y seguramente así es. ¿Quién no tiene sus carencias?, ¿quién está seguro de si mismo al 100%?. Como todos nosotros tenemos nuestra mochila es cierto que los sentimiento de celos existen, son, forman parte de nuestra existencia como humanos. Lo que quería transmitir es que los celos no forman parte en sí  del amor, sino que son un sentimiento complejo que está relacionado con nuestra estructura psico-emocional y que lo importante no es tanto que no aparezcan sino que sepamos cómo manejarlos, ejercer un buen autocontrol y saber que detrás de esos celos están nuestras inseguridades y miedos. Por otra parte, hay que distinguir entre "celos reactivos" y "celos de sospecha". Los celos de "reacción" aparecen como reacción a un comportamiento o actitud de nuestra pareja que nos parece censurable; son celos digamos justificados. Puede que incluso la relación salga fortificada si hablamos con la pareja y se busca una solución. Los celos de "sospecha" son a los que mayormente me he estado refiriendo, y son celos infundados, aparecen sin que haya una indicación real de infidelidad. Es muy importante tener presente esta distinción, pues los celos de sospecha están alertando sobre inseguridad, ansiedad y baja autoestima.

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