miércoles, 27 de mayo de 2015

Taller "El cuidado de la persona cuidadora": el dolor y la culpa

Tras la primera sesión http://www.monicatimon.com/2015/05/taller-el-cuidado-de-la-persona.html en la segunda sesión del taller “El cuidado de la persona cuidadora” trabajamos cómo nos sentíamos en relación a nuestro rol de persona cuidadora. Sentimientos positivos (satisfacción, reconocimiento...) son sentimientos positivos que acompañan al hecho de cuidar a alguien que es importante para nosotros por el simple hecho de intentar hacer feliz o ayudar a esa persona. Pero hemos de prestar atención al hecho de no basar nuestra autoestima, nuestra valía o nuestro reconocimiento únicamente en nuestro papel de cuidadora. No siempre podremos  tener el reconocimiento de la persona que cuidamos ni de los de nuestro entorno. Y además somos mucho más que personas atentas, responsables de los otros... cuidadoras. Hicimos un ejercicio que consistió en anotar aquellos aspectos que considerábamos que formaban parte de nuestra valía como personas, y pudimos observar que en muchos casos TODAS estaban relacionadas con el cuidado. Es importante que ampliemos aquellos aspectos en los que basamos nuestra autoestima. Les propuse un reto: durante dos semanas, al acabar el día anotar algo que hayas hecho de lo que te sientas orgullosa y que te podría hacer decir ¡bien por mí! intentando que no tenga que ver con el hecho de estar cuidando a otra persona. Haremos ese esfuerzo y en la siguiente sesión veremos qué ha pasado.
Cuidar también os enfrenta a sentimientos negativos, de tristeza, impotencia, de sentiros inútiles cuando no nos reconocen o no vemos progresos, rabia… En ese momento trabajamos qué implican los cambios, las pérdidas y en qué consiste el proceso de duelo. El proceso de duelo se realiza desde el PRESENTE e implica una ACEPTACIÓN de la realidad (por dolorosa que sea) y una progresiva adaptación a esa realidad. Hicimos la distinción entre sentir dolor y sufrir, señalando que si el dolor y conectar con él forma parte natural del proceso de duelo sufrir no. Cada persona compartió cómo se sentía ante la realidad existente y los cambios que se habían o estaban provocando en su vida, analizando en qué momento estamos y facilitando claves para una mejor adaptación al momento que estamos viviendo.
Por último en parejas pensamos cuáles eran nuestras cualidades como cuidadoras, y luego la pregunta clave: si en vuestra vida cotidiana no podéis alcanzar esos ideales, ¿cómo os sentís?
¿Cómo nos sentimos cuando mi habilidad de ser paciente o de ser una persona que sabe dar ánimos no está presente? CULPA fue el sentimiento que surgió.
Y estuvimos trabajando cómo podemos enfrentarnos a esos sentimientos de culpa que bloquean e inmovilizan para el cambio. Porque ¿realmente siempre estamos anímicamente preparados para ser personas animosas, aunque sea una de nuestras cualidades al cuidar?, ¿siempre tenemos la suficiente templanza como ser pacientes, aunque forme parte de nuestra forma de ser? Y es más, ¿tenemos la obligación de estarlo o de serlo SEMPRE? Unas pistas sobre cómo proceder ante la culpa:

1. Identificar cuándo y por qué me siento culpable.
2. Normalizar, cuando proceda, este sentimiento.
3. Expresarlo con personas de confianza.
4. Distinguir los ideales de la realidad.
5. Sustituir “los deberías” por “me gustaría”, “desearía...”.
6. Marcarse metas realistas y alcanzables.
7. Aceptar que cuidarse es necesario y no una actitud egoísta.


En definitiva se trata de situar en un plano las creencias, deberes, normas y en otro, la realidad; de flexibilizar nuestros valores, ya que unos valores rígidos no nos hace menos responsables pero sí generan intenso malestar y minan nuestra autoestima; revisar las normas y en lugar de “debería”, utilizar “me gustaría”, “preferiría”, pues las normas han de ser flexibles y han de fomentar la vida en lugar de limitarla.

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