jueves, 23 de abril de 2015

La Terapia de Pareja

La terapia de pareja es un medio para resolver los problemas y conflictos que las parejas no han sido capaces de manejar de forma eficaz por su cuenta.  El objetivo de la terapia es ayudar a obtener una mejor comprensión de sí mismos y de la pareja que conforman, para decidir si necesitan y quieren hacer cambios, y si es así, para ayudar a que lo hagan.
Hay muchos tipos de problemáticas que se abordan en una terapia de pareja, aunque algunas de las quejas más comunes son la falta de comunicación, discusiones frecuentes o constantes, necesidades emocionales insatisfechas, las preocupaciones financieras y conflictos sobre los niño/as. En realidad las parejas a menudo buscan ayuda no porque sus problemas sean diferentes de los de otras parejas, sino debido a que son incapaces de resolverlos. A veces, esto se debe a una acumulación de frustración y decepción en el tiempo; otras veces puede ser causa de algún otro problema o significado subyacente en el conflicto. Las parejas también pueden buscar ayuda como consecuencia de una crisis en la relación, como una aventura o pérdida aparente de afecto y cariño, o debido a un evento traumático, como una enfermedad o pérdida en la familia o del trabajo.

En ocasiones en la terapia de pareja, aunque es cierto que el foco es la pareja en sí, se trabaja también de forma individual. En una pareja cada uno de nosotros, además de nuestras virtudes, cualidades... aportamos nuestras carencias y limitaciones. Si por ejemplo el problema de una pareja son las constantes discusiones porque uno de los componentes explota enseguida, puede ser adecuado manejar el control de la ira de forma individual. O si la fuente de conflicto es la excesiva dependencia de uno de los miembros de la pareja, puede ser bueno trabajar de forma individual el apego en los vínculos afectivos. En el caso de que la pareja sea del mismo sexo, el conflicto puede venir porque uno de los componentes no asume de forma positiva su identidad y sexualidad; sería conveniente en este caso trabajar la homofobia o lesbofobia internalizada. Por ello, se puede ir alternando en la terapia visitas individuales con visitas conjuntas. Trabajar de forma conjunta, por otra parte, facilita conocer las expectativas que tienen cada uno de la relación y lo que se espera del otro. En la terapia no toma la decisión la psicóloga o psicólogo de si la pareja se ha de separar, pero en ocasiones confrontar las diferentes expectativas que pueden tener cada uno de los componentes puede facilitar que la propia pareja decida que la separación es lo más beneficioso para ambos. La terapia también puede ayudar en este proceso difícil y doloroso.

¿Qué se hace en terapia? El o la terapeuta, y esto es importante, es una tercera parte objetiva que va a escuchar a las dos partes, facilitando que expresen sus pensamientos y sentimientos, y ayudándo a identificar y aclarar las áreas problemáticas. Se establece un marco apropiado donde a partir del conocimiento de las necesidades de  los miembros de la pareja, se identifican los problemas y se resuelven cambiando, aceptando o mejorando ciertas pautas conductuales, emocionales y de comunicación.

En mi caso concreto la terapia comienza con una evaluación y recogida de información: se pregunta sobre los conflictos y cómo ambas personas los ven, la historia de la relación, y las historias individuales. Esto permite desarrollar una comprensión más profunda de la dinámica de relación existente y plantear una primera conclusión y propuesta de intervención a la pareja. Después, la pareja puede decidir si acepta las recomendaciones que se realicen y la intervención que se propone.
Una vez que la pareja entra en la terapia, la nueva interpretación que se  hace de ciertas situaciones que están generando malestar puede ofrecerles una nueva perspectiva que permita un cambio de sentimientos, actitudes y comportamiento. Muchas veces actúo como  mediadora, tratando de aclarar los malentendidos en la comunicación y dando pautas para precisamente eso, establecer una mejor comunicación. Esto a menudo es difícil que las personas puedan hacerlo por sí mismas, ya que están atrapadas emocionalmente en la situación; por eso es tan importante una visión más objetiva y que pueda facilitar que la pareja pueda ver un punto de vista diferente al que cada uno, desde su propia posición, se aferra. También facilito a la pareja que consideren alternativas para el manejo de situaciones problemáticas y que cada uno tome conciencia de su propia responsabilidad en cómo funciona la pareja. ¡Tengamos en cuenta que la pareja siempre es cosa de dos! Este es uno de los aspectos más complicados, pues muchas veces subyace la idea de que “la responsabilidad es del otro”, lo que no facilita que la persona se implique en el cambio. O bien al contrario, hay personas que se auto responsabilizan de que no funcione, asumen toda la carga y la “culpa”, dificultando una autoimagen propia positiva que no redundará en el beneficio del funcionamiento de la pareja, además de no favorecer que la otra persona se implique.

El siguiente paso es el fortalecimiento de  vínculos afectivos que favorezcan la implicación. El problema endémico de la terapia de pareja es que las personas se resisten  a buscar ayuda hasta que el daño ya es importante; muchas veces ya no es posible trabajar para que esa relación funcione. ¿Verdad que si nos rompemos una pierna vamos  de inmediato al médico? No esperamos para poder sanar bien. Si lo dejamos y vamos cojeando durante meses y años la recuperación completa será, si no imposible, sí más difícil.

Por cierto, la terapia de pareja se centra en la relación total, mientras que la terapia sexual se centra más específicamente en el área sexual. Es cierto que los conflictos dentro de una relación a menudo afectan a la relación sexual, y la calidad de las relaciones sexuales es importante para muchas parejas, por lo que este tema se puede plantear en la terapia de pareja. Sin embargo, una pareja puede experimentar problemas sexuales en una relación que por lo demás es armoniosa. Si este es el caso, la terapia sexual puede ser beneficiosa.


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Y como siempre, te puedes poner en contacto conmigo a través del correo psicologa.monicatimon@gmail.com

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