miércoles, 4 de marzo de 2015

El sentimiento de culpa

Este martes en el taller hablamos sobre la culpa. ¿Ante qué tipo de situaciones te sientes culpable? ¿Ante situaciones en las que has cometido un error o no te has comportado según una norma o valor socialmente establecido?, ¿ante situaciones en las que te intentan manipular culpabilizándote?, ¿o bien tú mismo te autoimpones unos estándares, unos valores que facilitan que te auto culpabilices frecuentemente? Tener conciencia de qué tipo de situaciones son las que nos generan con más frecuencia un sentimiento de culpabilidad sirve para conocer más de nosotros mismos y facilitará saber cuáles son los aspectos que hemos de modificar. No puedo aquí entrar en detalle, así que daré algunos elementos generales que pueden facilitar afrontar la culpa.


La culpa despilfarra una gran cantidad de energía emocional. ¿Por qué? Porque, por definición, te estás sintiendo inmovilizado en el presente por algo que ya pasó. Y no existe culpabilidad, por grande que sea, que pueda cambiar nuestra historia o lo que pasó. Es un sentimiento anclado en el pasado, aunque a veces nos bloquea en el presente impidiendo hacer aquello que realmente deseamos por miedo a sentirnos culpables después.
El error que en el fondo cometemos cuando nos culpamos, más conscientemente o no, es que es una tentativa de cambiar lo sucedido, de desear que las cosas no fueran como son; pero la realidad es así y no podemos hacer nada al respecto. Lo que sí podemos hacer es empezar a cambiar nuestra actitud respecto a las cosas que nos producen culpa. Podemos:

- Revisar ese nivel de autoexigencia que nos autoimponemos. ¿No soportas cometer errores?, ¿has de dar siempre lo mejor de ti? Piensa que NO SOMOS INFALIBLES, ni tú ni nadie. Es importante asumir que a veces no llegamos donde queremos o nos equivocamos. Al preguntarnos por qué hemos cometido ese error hemos de escucharnos con auto empatía, pues los errores no los cometemos por “ser inútiles”, “un desastre”, sino por desconocimiento, por ser una conducta condicionada (aprendida) o por falta de recursos. Lo que es seguro es que no pretendíamos cometer un error ¿verdad?

- Precisamente porque nos equivocamos, hemos de responsabilizarnos de nuestros errores. No culpabilizarnos, sino admitir nuestra responsabilidad y plantearnos por qué ha salido mal y qué podemos hacer la próxima vez. La culpa bloquea, paraliza, responsabilizarnos de nuestros errores facilita que podamos hacer algo de forma activa para remediarlo. ACTÚA, ya sea reparando, aprendiendo… En definitiva responsabilizarse implica aprender al preguntarnos qué no tuve en cuenta, qué puedo hacer la próxima vez para que no se vuelva a repetir o cómo puedo paliar o reparar lo hecho.

- No creer que hay errores imperdonables ¡tenemos derecho a perdonarnos por nuestros errores!, sean estos cuales sean...

- Responsabilízate únicamente de los que es responsabilidad tuya, NO TE RESPONSABILICES DE DESEOS O SENTIMIENTOS AJENOS. Responsabilizarte de los deseos o sentimientos ajenos es la mejor manera de que seas víctima de chantaje emocional.

- Cuestionarnos un determinado valor o creencia que nos ha servido hasta el momento pero que quizá ahora no nos está sirviendo. Reconsiderar nuestro sistema de valores. Un valor  que estaría bien cuestionarse es el de SIEMPRE HE DE ANTEPONER A LOS DEMÁS. A veces a las personas les cuesta asumir que hemos de SER UNA PRIORIDAD para nosotros mismos; cuidarnos, querernos, cubrir nuestras necesidades… será la única forma en la que al estar y sentirnos bien podremos dar a los demás lo mejor de nosotros. No se trata de no dar, sino de elegir a quién y cuándo dar, y no sentirnos obligados o culpables. ¿Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que solamente “finges” aceptar? Haz una lista de todos estos valores y decide vivir según un código ético determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otras personas.

- Flexibilizar nuestros valores y normas, que no sean estrictos y rígidos. Mantengamos ese valor si es importante para nosotros pero sabiendo que es imposible que actuemos conforme a él el 100% de las veces y que además no tiene por qué ser el de otra persona. Abandonar el pensamiento polarizado y asumir una postura más flexible.

- Empezar a aceptar en nosotros mismos cosas que hemos escogido pero que le pueden decepcionar a ciertas personas. ¡No busquemos la aprobación de los demás!

-Tratar de enseñar a las personas que tratan de manipular por medio de la culpa de que somos capaces de enfrentarnos con las decepciones que les provoque nuestro comportamiento. No te responsabilices de deseos o sentimientos que no son tuyos y utiliza la asertividad.

No digo que sea fácil, porque hay mucha parte que tiene que ver con la confianza en nosotros mismos y nuestra autoestima, pero en el fondo se trata de ser consecuentes y honestos con nosotros mismos y aprender a cuestionarnos ciertos valores y normas que nos han sido socialmente “impuestas” y que hemos interiorizado pero que nos están limitando.

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