jueves, 18 de septiembre de 2014

CÓMO VENCER LA RUTINA EN LA CAMA

Después del periodo vacacional me apetece tocar un tema que considero interesante: la mujer y la sexualidad, aprovechando además que en breve tendrá lugar el taller: El SEXO LÚDICO  Ponle sal y pimienta tu vida sexual 

Así que para abrir boca, empiezo una serie de post sobre este tema, y el primero, sobre ¡las fantasías sexuales!

Uff! ¡hace tiempo que hacemos siempre que hacemos siempre lo mismo!. Seguro que aquellas que llevéis conviviendo durante mucho tiempo con vuestra pareja habréis tenido un pensamiento similar a este. ¡En la cama, la rutina que acaba conllevando el paso del tiempo es el peor enemigo!. Es ahí donde la aparición y el mantenimiento de las fantasías sexuales puede ser una interesante manera de recuperar el erotismo.
Pero ¿qué son las fantasías sexuales? Las fantasías sexuales son productos de la imaginación que todos somos capaces de crear y que emergen de un deseo o permite la formación del mismo.

Podemos distinguir dos tipos de fantasías:
1.  Las que surgen espontáneamente, de forma no voluntaria, inconsciente. Así, por ejemplo podemos estar escuchando música y aparecer la imagen de estar paseando con alguien, cogidas de la mano… y se puede notar el placer de la presencia, de su contacto, en todo el cuerpo.

2. Las fantasías que se producen conscientemente: son voluntarias, decidimos reproducirlas porque nos erotizan. Y aquí está lo bueno para aquellas que se dicen a sí mismas: ¡pero a mí me cuesta tener fantasías sexuales! Hay que tener claro que no siempre las fantasías sexuales aparecen espontáneamente, y que en muchos casos se provocan de manera intencionada para facilitar la excitación y el deseo ¡tanto antes de la relación como durante la relación sexual! Dicho esto, hay que tener cuenta que buscar el espacio o momento para recrear aquellas imágenes, situaciones, etc. que nos van provocar sensaciones placenteras es la mejor manera de facilitar que las fantasías sexuales sean partícipes de nuestra vida sexual. Para aquellas que les pueda resultar más difícil recomiendo que incluso se tomen el tiempo de sentarse, imaginar y ¡ponerse a escribir una fantasía!, teniendo en cuenta:
 -Poner atención en los detalles. Los pequeños detalles, como el lugar, el color de la ropa, un    perfume. Son lo más importante para crear una fantasía.

-No tiene por qué ser un gran relato, pueden ser imágenes breves cargadas de contenido personal.

-Lo que a cada uno le excita, es puramente individual y no tiene por qué ser explícitamente sexual, puede ser romántico, sensual...   De hecho, hay mujeres que piensan que no tienen fantasías porque no tienen un contenido sexual explícito, sin embargo hay fantasías que no tienen un contenido claramente genital y sí tienen un contenido sexual más global donde aparecen caricias, juegos sensitivos (contacto erótico de miradas,…) e incluso componentes románticos o idealizados en fantasías de historias amorosas.  Lo importante, y en lo que nos hemos de centrar, es en las sensaciones físicas que esas recreaciones producen, y que nos pueden provocar bien un bienestar más difuso o al sentimiento de excitación.

Por otra parte, las fantasías sexuales pueden ser:
a-  El recuerdo de alguna escena vivida anteriormente (por ej: un beso).
b- La creación fantasiosa de escenas no vividas pero que se desearía experimentar… ¡por qué no atreverse…!
c- La creación fantasiosa de escenas no vividas pero que NO se desearía experimentar. Esta es una cuestión importante, porque muchas veces esas fantasías que tenemos no tienen porqué ser situaciones en las que nos apetezca involucrarnos, sencillamente pertenecen al mundo de la imaginación. Por muy transgresores que sean nuestros pensamientos, tenemos claro cuáles son los límites y hasta dónde se desea llegar en realidad. Es tan simple como con cualquier tipo de fantasía: una cosa es dejar volar la imaginación y otra llevar los hechos fantaseados a la práctica. Nosotras elegimos, compartir con nuestra/o amante esas fantasías irrealizables para favorecer un momento de comunicación erótica o guardarlo para nosotras como parte de nuestra intimidad.

En definitiva, podemos entrenar nuestra capacidad de crear fantasías sexuales y, por ende, mejorar la calidad del erotismo en nuestra relación de pareja facilitando el erotismo.

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