viernes, 20 de diciembre de 2013

Flexibilizando nuestra forma de ver la realidad

Una de las consecuencias de lo comentado en el post www.monicatimon.com/2013/11/las-soluciones-intentadas-redundantes.html es la importancia de aprender a ver la realidad, esas situaciones por las que estamos pasando y que nos están generando conflicto o malestar, desde distintos puntos de vista. O dicho de otro modo, en lugar de ver la realidad con las “gafas azules” que tenemos puestas, cambiar de gafas y ponernos “las gafas rosas”, o las “gafas amarillas”…  Ante un conflicto solemos “echar pelotas fuera” y pensar que “la culpa” es del OTRO. Preguntarnos ¿cómo estoy manteniendo yo el problema?, ¿cuál es mi papel en el conflicto? es otra forma de construir cómo percibimos  y vivimos esa situación. De “no tengo tiempo, el tiempo se me escapa” a “yo dejo que se me escape el tiempo” o “yo elijo dedicar mi tiempo a…”  hay un cambio muy importante. En una forma de ver la situación yo no me responsabilizo, en las otras sí y, por tanto, ¡puedo asumir mi elección o cambiarla! 
Desde hace tiempo la psicología viene estudiando la importancia del pensamiento lateral o divergente en la resolución de conflictos. El pensamiento lateral utiliza la creatividad en la búsqueda de soluciones al  explorar estrategias que normalmente dejaría fuera el pensamiento lógico. ¡Sí, a veces hemos de ir más allá de lo lógico, de lo que consideramos correcto… desde nuestro punto de vista! Al evaluar los problemas tendemos a seguir un patrón de pensamiento habitual o que encaja dentro de lo que nos parece lógico: las sillas son para sentarse, cuando aconsejamos a alguien lo hacemos por su bien, etc., limitando las posibles soluciones. El pensamiento lateral busca romper esa rigidez, examinando otra manera de ver la realidad. 
Existen diversas técnicas para entrenar el pensamiento lateral o la creatividad, pero ahora quiero poner el acento en aspectos que podemos ejercitar para flexibilizar la manera en que construimos nuestra realidad. Todos nosotros en una experiencia interpersonal, en algún momento, adquirimos una "posición" determinada y, generalmente, estamos ubicados en nuestra persona (posición del YO), centrándonos en nuestras vivencias y experimentando todo desde nuestro propio punto de vista. Sin embargo, para poder ver las experiencias desde otros ángulos es necesario saber situarnos en otras dos posiciones: la del otro y la del observador externo o neutro.


- Posición del OTRO. Es el punto de vista del otro. Nos metemos en su pellejo, nos introducimos en el mundo interno del otro para comprenderlo desde su perspectiva. Es la base de la empatía. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de reconocer cómo está percibiendo (pensando y sintiendo) la otra persona. El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.

-  Posición de observador neutro. Ante un conflicto siempre podemos hacer el ejercicio de ponernos en lugar de una persona neutra, de una persona que actuaría como una espectador ajeno, valorando “desde fuera”. Por ejemplo, si mi amiga estuviera pasando por esta situación, ¿qué le diría? Esta posición incluye tanto la posición del YO como la del OTRO, pero es diferente a cualquiera de las dos; nos da una perspectiva nueva.

Entrenar nuestra empatía, ¡sí, se puede entrenar!, y la capacidad de ponerse en una posición desde donde se optimice la objetividad (neutra o externa) facilitarán nuestra capacidad de percibir la realidad desde puntos de vista distintos al que quizá tendemos o consideramos habitual (nuestro punto de vista).

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