Taller: Manejo del estrés- Estrategias para afrontar el estrés

A partir de la situación estresante escogida, se comentaron las diferentes estrategias utilizadas para afrontarlas, analizando si nos sirvieron o no fueron efectivas. A continuación reflexionamos sobre qué recursos habíamos creído necesarios tener para enfrentar la situación. En aquellas estrategias utilizadas que no habían tenido éxito reflexionamos sobre ¿qué tipo de recursos y/o capacidades hubiesen realmente sido necesarios?, ¿qué tipo de estrategias hubiesen sido efectivas?

Cuando nos enfrentamos a una situación potencialmente estresante realizamos dos tipos de evaluación.
Evaluación primaria, es decir, un juicio acerca del significado de la situación para calificarla de estresante, positiva, controlable o simplemente irrelevante. No a todo el mundo le genera estrés el mismo tipo de situaciones.
Evaluación secundaria. Posteriormente evaluamos los recursos que poseemos para hacer frente a la demanda del medio. En función a esta valoración consideramos si poseemos recursos y capacidad para hacer frente a esa situación. El juego de estas dos evaluaciones determina que la situación sea valorada como:
•Desafío o reto. Consideramos que nuestros recursos son suficientes para hacer frente a la situación
•Amenaza. Consideramos que no poseemos recursos para hacer frente a la situación, nos sentimos desbordados por ella
Los resultados de esta evaluación predisponen al desarrollo de estrategias de afrontamiento, básicamente en dos direcciones:
  • Estrategias orientadas al problema, es decir, dirigidas a gestionar la fuente de estrés o a cambiar la situación. Por ejemplo, todas las estrategias dirigidas a una mejor organización del tiempo, como la distinción entre tareas: urgentes e importantes, urgentes no importantes, importantes no urgentes, no importantes y no urgentes (según la matriz de Covey). También todas aquellas estrategias que implican asertividad para afirmar tus límites y derechos, impidiendo que nos involucremos en ciertas situaciones o hacer determinadas peticiones.
  • Estrategias orientadas a la regulación emocional, es decir, orientadas a provocar un cambio en cómo es percibida y vivida la situación de estrés, regulando de manera más efectiva las reacciones emocionales negativas. Este punto es importantísimo, y muchas veces nuestra ineficacia en gestionar el estrés es empeñarnos en hacerlo desde una estrategia dirigida a que cambie la situación, cuando eso no va a ser posible. Decimos “no puedo hacer nada”, cuando lo que en realidad no podemos es cambiar la situación, pero SÍ podemos hacer cambios en la manera en que vivenciamos o afrontamos esa situación. Por ejemplo, una situación que nos genera estrés porque hemos pensado, aunque no siempre de forma consciente sino que es la creencia subyacente a nuestra forma de afrontarla, que necesitamos como recurso “poder controlar todo”, cuando eso es imposible; en realidad el recurso que necesitamos es “aceptar que hay cosas que escapan a nuestro control”. En ocasiones hemos de trabajar nuestra capacidad de delegar; o bien el ideal de perfeccionismo o autoexigencia que tenemos. Todas las técnicas dirigidas a la gestión de las emociones, y en concreto al manejo de la ansiedad, también favorecerán una vivencia de la situación más adaptativa.
Un análisis preciso de los recursos que necesitamos a la hora de afrontar una situación nos facilitará una óptima elección de las estrategias a utilizar.

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