miércoles, 16 de octubre de 2013

Motivación, interés y entusiasmo

Como hemos señalado, la puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción, puesto que una emoción tiende a impulsar hacia una acción; emoción y motivación están íntimamente interrelacionadas. Las emociones son el preámbulo de la acción, por lo que cuando sentimos emociones positivas éstas disponen a una acción llena de motivación, mientras que cuando sentimos emociones negativas, éstas inducen al abandono o a una acción debilitada en cuanto a su incentivo.
En general desde la psicología o nosotros mismos nos hemos preocupado más de las emociones que nos generan malestar que de aquellas que nos generan bienestar. Sin embargo, detenernos y dar importancia a este tipo de  emociones como la alegría, el entusiasmo, etc. es, valga la redundancia, importante.
Las emociones placenteras actúan como recompensa y tienen efectos motivacionales que son independientes del alivio al reducir la emoción negativa. Estos efectos motivacionales son los que nos dirigirán hacia la acción y los que nos interesan cuando nos referimos a la automotivación. Además, y como característica de este tipo de emociones, se expresan y disfrutan en el presente. Dos son los tipos de sentimientos que nos interesan especialmente: el interés y el entusiasmo.
El interés, que implica estar intensamente sumergido y centrado en algo, es una experiencia en la cual se absorbe la atención completamente. El entusiasmo intensifica los esfuerzos para el logro de una meta. Tanto el interés como el entusiasmo son fuentes primarias de la motivación humana, guían el comportamiento exploratorio, por lo que son motor de crecimiento y desarrollo. La ausencia de estas experiencias emocionales provoca el estancamiento y el bloqueo emocional. Por ejemplo, la ansiedad intensa debilita e interfiere con la conducta exploratoria, y la depresión se asocia a una afectividad plana y con una desconexión de la vida y de las relaciones.
Lo que me importa señalar es que el entusiasmo e interés son  una actitud, no hay que esperar sentados a que nos embargue dicho sentimiento, no basta con pensar que nos gustaría sentirnos entusiasmados; la curiosidad, explorar, investigar…  son actitudes que hay que alimentar, cuidar,… con nuevas aspiraciones, nuevos retos. Esto implica que el entusiasmo no surge sin esfuerzo, es cierto, pero que depende de nosotros. A veces se trata de hacer las cosas, aquello que ya hacemos, de forma diferente para salirnos de la rutina; otras de probar cosas nuevas, descubriendo nuevos intereses.
Hemos de estar alerta a la ausencia o disminución de emociones que nos generan bienestar, y buscar de forma activa la forma de autogenerárnoslas implicándonos en situaciones que puedan propiciarlas. En relación al interés y el entusiasmo, que implican apertura de los sentidos tanto a nivel físico como mental, ejercicios de relajación y de atención a la tensión corporal están diseñados para permitir la liberación de la tensión y la apertura de las personas a la información y a la experiencia emocional placentera. Si la ansiedad o un estado importante de tristeza bloquean la posibilidad de sentir y expresar este tipo de sentimientos, la terapia se focalizará en superar ese bloqueo.

Un pequeño ejercicio para facilitar que conozcas aquello que te motiva y el contexto personal y situacional en que se desarrolla. Esto te facilitará reconocer y conocer los mecanismos y recursos personales que se ponen en marcha y/o utilizas.
Registra y analiza la información que te proporcionan tus emociones de interés y entusiasmo (logras conectarte con lo que estás haciendo olvidándote de todo lo demás o sencillamente estás DISFRUTANDO). Cuando escribas la emoción, relaciónalo con cómo estabas realizando la acción, qué factores externos (personas, clima, contexto)  o internos (pensamientos) estaban implicados.

En el caso de que en este momento no hayas podido reportar ninguna emoción de ese tipo, piensa en algo que te hayas propuesto, te hiciese ilusión y hayas logrado: ¿Qué hiciste? ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué lo hiciste? ¿Cuál era tu actitud?

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