Pautas para la conciencia emocional

Siguiendo lo expuesto en http://www.monicatimon.com/2013/05/conciencia-emocional.html os presento algunas ideas que os pueden servir para facilitar la toma de conciencia emocional.
La (auto)observación de nosotros mismos y la observación de los demás será una de las herramientas para irnos conociendo y tomar conciencia de nuestras emociones y sentimientos. Unas preguntas antes de continuar, ¿eres consciente de cómo experimentas las diferentes emociones?, ¿tienes presente cuáles son las emociones y sentimientos que te cuesta más reconocer?, ¿y cuáles son los que más frecuentemente experimentas?... ¿Te ha sido fácil responder a estas preguntas?...

Puede resultarte útil hacer una lista de todas las emociones (miedo, ira, tristeza, vergüenza, inseguridad, culpa, etc.) y dedicar de vez en cuando un tiempo a pensar cómo experimentas cada una de estas emociones, qué emociones experimentas con más frecuencia, y si algunas de ellas las vives de forma exagerada o las reprimes.

Llevar un diario emocional donde se incluya la emoción o sentimiento y la situación o contexto en que se da también es una buena idea. El objetivo es adquirir conciencia de nuestras emociones y comprender el papel que desempeñan en nuestra vida. Para esto, en distintos momentos del día, o al final de cada día, podemos anotar las emociones que hemos experimentado y la situación en que se daba. Al cabo de un tiempo, podemos repasar esas anotaciones y podemos hacernos las reflexiones siguientes: ¿existen ciertas emociones que se repiten más que otras?, ¿experimentamos las mismas emociones por la misma causa (ansiedad al tener que defender un trabajo)?. Al examinar nuestras emociones veremos si es posible introducir algunos cambios, por ejemplo, para aliviar la ansiedad o para incorporar sentimientos de bienestar en el caso de que nuestro diario esté centrado en emociones de malestar. Pero ¡alerta!, si estamos en un momento de estado anímico bajo, sería bueno que en el diario únicamente reflejásemos aquellas situaciones que nos han generado bienestar, de forma que nos obligásemos a percatarnos  y ser conscientes de esos momentos; en el caso de no ser capaces, una ayuda profesional facilitaría la intervención necesaria para salir de ese “túnel”.
En resumen, un análisis del “diario” nos permitirá ver e intervenir en los siguientes aspectos:
  1. Qué emociones experimentamos y cuáles se repiten.
  2. Utilizar esta información para averiguar por qué albergamos determinadas emociones y, si son negativas, de qué manera podemos modificar la situación para no experimentarlas.
  3. Qué emociones no experimentamos: ¿a qué se debe? ¿qué podemos hacer al respecto?
En consulta se ofrecen algunas pautas que permiten profundizar en la forma en que vivimos nuestras emociones así como directrices para el manejo y cambio necesarios. Es importante tener en cuenta que no se trata de observarnos obsesivamente, sino de ir tomando conciencia de nuestro estado emocional y de nuestras emociones.

Otra idea importante. Dado que nuestras emociones se manifiestan en nuestro cuerpo, para aprender a detectarlas, necesitamos prestar atención a nuestras sensaciones físicas o corporales.
El primer paso y el más sencillo es, simplemente, poner atención a cada parte de nuestro cuerpo y ver qué está sucediendo:
                     ¿tenemos tensión o alguna molestia en algún lado?
                     ¿estamos sudando, sin motivo aparente?
                     ¿tenemos las manos más frías que normalmente y no hace frío?
                     ¿estamos cansados, sin ninguna razón que lo justifique?....

Hay diversos ejercicios que de una forma más sistemática y profunda pueden facilitar que tomemos una mayor conciencia de nuestro cuerpo.

Una vez identificados y reconocidos nuestros sentimientos estamos listos para el siguiente paso: la autorregulación emocional.

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