Los pensamientos negativos

Para mejorar nuestra autoestima el primer paso es tomar conciencia de los pensamientos y creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Un buen ejercicio es identificar aquellas situaciones que nos han hecho sentir que nos “desinflábamos”; situaciones que al hacernos sentir “personas no válidas” nos superan o desbordan. Una vez  identificadas esas situaciones, hemos de prestar  atención a nuestros pensamientos acerca de ellas. Esto incluye el diálogo interno - lo que se dice - y la interpretación de lo que significa la situación. Los pensamientos y creencias puede ser positivos, negativos o neutrales. Pueden ser racionales, basados en la razón o los hechos, o irracionales, basados en ideas falsas.  La baja autoestima está relacionada con los pensamientos negativos e irracionales, con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento y se sacan conclusiones negativas globales que van más allá de la situación actual.  Por ejemplo: he fracasado una vez (en algo concreto) y pienso “!siempre fracasaré!” (se interioriza como que fracasaré en todo);  “me siento incómoda en las fiestas, nunca podré hacer amistades”.

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: “!qué torpe (soy)!”, en vez de pensar que soy torpe para seguir unos pasos de baile.  

Todo o nada o Pensamiento polarizado:  Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas: es blanco o negro; estás conmigo o contra mí; lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas; o es perfecto o no vale. Por ejemplo: “Si no tengo éxito en esta tarea, soy un fracaso total”

Filtro mental: Vemos sólo lo negativo, obviando lo positivo: “¡cómo pude decir eso, he fastidiado la cita!”.

Descalificar lo positivo: Rechazamos nuestros logros, cualidades y otras experiencias positivas insistiendo en que no cuentan o son poco importantes: "A mí sólo me fue bien el examen porque era fácil”; “Me dice cosas agradables sólo por quedar bien”.

Imperativos categóricos: “Tendría” “Debería”. Se tiene una idea fija y precisa de cómo uno mismo o las demás personas deberían comportarse y se sobreestima lo malo que es que estas expectativas no se cumplan: “Es terrible que haya cometido un error. Yo debería hacer siempre las cosas bien”.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. “Tengo yo la culpa,
!tendría que haberme dado cuenta!”.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y creemos  que todo lo que la gente hace o dice es alguna forma de reacción hacia nosotros, sin considerar explicaciones más plausibles para su conducta: “Juan está muy callado, seguro que he hecho alguna cosa que está mal”.

Lectura del pensamiento: se cree que se conoce lo que las otras personas están pensando, fallando en considerar otras posibilidades que podrían ser más probables: “Está pensando que soy una idiota porque no hablo”. En general suponemos que no le interesamos a los demás, que no les gustamos, creemos que piensan mal de nosotros...sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables.

Falacias de control: Sentimos que tenemos una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sentimos que no tienes control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos, sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias: "Si es que soy un inútil de verdad", porque "siento" que es así realmente.


Estos pensamientos pueden estar muy arraigados, haciendo que sintamos como verdadera esa forma de ver la realidad y a nosotros mismos; sin embargo, esas creencias no tienen porqué ser la única posibilidad de "construir" una situación, y comenzar a reconocer los pensamientos y creencias que contribuyen a una baja autoestima y contrarrestarlos activamente nos  ayudará a aceptar nuestro valor como personas.


Comentarios

  1. Aquí estoy de nuevo. Estoy de acuerdo contigo y me gusta mucho la forma tan clara y precisa con que lo expones. Hay cosas que parecen evidentes pero es MUY importante ponerlas negro sobre blanco para que no sean obviadas.
    En cuanto a lo de Hada Ignorante pues no, no he visto la película.

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    1. Muchas gracias por el comentario. Y disculpa lo del Hada Ignorante, fue un lapsus, y en vez de escribir El Hilo de Ariadna...

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