martes, 14 de noviembre de 2017

Nuestra voz interior

¿Diriges tu vida o te dejas llevar por ella?
En algún momento de nuestra vida dejamos de escucharnos; olvidamos nuestra voz interior, nuestra  autenticidad, en aras de  la voz que  nos dice lo que “tenemos  que” o lo que “debemos ser”. ¡Cuántos “tengo que” y “debería” escucho en los discursos y narraciones que atiendo en mi consulta!
Hemos de volver a conectar con ese YO auténtico para saber quiénes somos y decidir qué queremos hacer con nuestra vida. Hemos de buscar nuestro propio camino. Para ello es necesario asumir nuestra responsabilidad sobre nuestra propia vida. Nuestra responsabilidad para con el presente, sin olvidar cómo nos ha conformado nuestro pasado. Ahí radica la importancia del autoconocimiento, que incluye:

-Espacio interior (lo personal). ¿Cómo me percibo?, ¿cómo me siento?, ¿qué siento?
Nuestro auto concepto y autoestima en relación a cómo nos posicionamos, a cómo me sitúo yo ante mí y mi vida.

-Espacio relacional. ¿Cómo me relaciono?, ¿qué tipo de relaciones tengo?, ¿cómo me siento ante las relaciones que tengo y mi forma de relacionarme?
Nuestro auto concepto y autoestima en tanto seres sociales que nos relacionamos y establecemos vínculos afectivos y emocionales.

-Espacio socio-cultural. Los mandatos socio-culturales, ¿de qué modo los he interiorizado?, ¿cómo influyen en mi comportamiento, en mi forma de expresar mi rol de género y mi sexualidad…?
Aquellos esquemas aprendidos (valores, creencias, roles…) de la infancia, de forma inconsciente o más consciente, ¿cómo se plasman en mi manera de percibirme, de relacionarme y en cómo me sitúo ante mi propia vida?

Se trata pues de comprender la interrelación entre lo personal, nuestra problemática particular, y el contexto social y cultural que la conforma. De este modo el cambio no radica únicamente en el cambio de esas limitaciones o carencias nuestras de forma aislada, ni tampoco en delegar nuestro bienestar emocional al cambio del entorno. Somos responsables de nuestra vida. El pasado no podemos cambiarlo, pero sí aprender a verlo con otra perspectiva que nos favorezca entendernos y comprendernos. A los demás (pareja, familia, amistades…) NO podemos cambiarles, pero nosotros si podemos hacernos responsables y gestionar nuestro cambio.

Como cualquier cambio, este implica una pérdida y, por tanto, la necesidad de elaborar un duelo. Por eso implicarse en un proceso de autoconocimiento no es fácil, pues nos hará tomar conciencia de aquello que deseamos cambiar. El cambio y la gestión del duelo que comporta es la única manera de crecer, de mejorar, de aprender y adquirir nuevas estrategias y recursos que nos permita ser aquello que queremos y realizar con nuestra vida a aquello que deseamos. ¿Se puede pedir más?

Si quieres recursos y herramientas para trabajar el proceso de autoconocimiento o la gestión del cambio puedes ponerte en contacto conmigo en el mail psicologa.monicatimon@gmail.com

miércoles, 4 de octubre de 2017

Taller: Sexualidades, Afectividades y Erotismos de las mujeres

Taller SEXUALIDADES, AFECTIVIDADES Y EROTISMOS DE LAS MUJERES
El grupo “Sexualitats, afectivitats i dones” del COPC organiza el taller: Taller SEXUALIDADES, AFECTIVIDADES Y EROTISMOS DE LAS MUJERES

Vivir la sexualidad de forma positiva y enriquecedora permite una actuación personal y social más equilibrada y gratificante. Pero, ¿sabemos disfrutar de nuestra sexualidad?

No siempre es fácil, muchos miedos y dudas pueden impedir que como mujeres heterosexuales, lesbianas, bisexuales y pansexuales podamos vivir de una manera plena y sin conflictos nuestra sexualidad. 
Es por ello que proponemos un taller vivencial, en el que juntas y a partir de diferentes dinámicas que nos ayuden a convocar la experiencia propia, podamos reflexionar sobre cómo vivimos la sexualidad, la propia personal y también la compartida, la común.
Conocer qué deseos la mantienen viva, latiendo. Y también qué creencias la conforman y qué miedos la cohíben.
Un taller para debatir y reflexionar sobre cómo nos situamos como mujeres en una faceta tan importante como es la de la sexualidad, facilitando herramientas para una mejor comprensión y aceptación de nuestra sexualidad.
Trabajaremos cómo favorecer una relación positiva con el propio cuerpo y profundizaremos en el mundo de las relaciones interpersonales y la sexualidad.
Buscamos facilitar así procesos de transformación personal que mejoren nuestra calidad de vida, potenciando nuestra autoestima como sujetos y como colectivo.

Se trata de re-pensar nuestra sexualidadcada una desde su lugar, desde su posicionamiento, desde su cuerpo... Porque no hay una forma de vivir la sexualidad como "mujer", sino tantas como mujeres hay en el mundo.
          
El taller tiene una duración de 8h. totales que se hacen en cuatro sesiones de 2h. cada una y consta de 4 módulos temáticos:
• Sexualidad. Nuestra vivencia de la sexualidad y la influencia del contexto socio-cultural
• Sexualidad y afectividad (sexualidad y relación con las otras personas)
• Sexualidad y cuerpo
• Sexualidad y sexo

Docentes:
Mónica Timón. Doctora en Psicología. Psicóloga clínica. Coordinadora del Grupo de Trabajo “Sexualitats, afectivitats i dones” del COPC

Fechas: 9, 16, 23 y 30 de noviembre de 2017
Horario: de las 19:00 a las 21:00 h. (8 horas)
Lugar: Sede del COPC. c / Rocafort, 129 08015 Barcelona.
Tarifas: Colegiadas: € 64, A / E / Pre-col: 48 €
                 No colegiadas: 120 €
                 Estudiantes de Grado de Psicologia i pre-colegiados: 48€
Inscripción en el área de formación de www.cop.cat 
Enlace

jueves, 28 de septiembre de 2017

Autocontrol e impulsividad

¿Te arrepientes a menudo de lo que dices?, ¿tienes problemas en tus relaciones por ser demasiado sincera?, ¿discutes con frecuencia porque te dejas llevar por tus enfados?
En estos casos no estás sintiendo que tienes control sobre tu vida y seguramente te estás dejando llevar por la impulsividad.
Como señalé, http://www.monicatimon.com/2017/07/control-e-hipercontrol.html autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control.  El autocontrol es necesario,  y nos permite un rendimiento eficaz. El autocontrol, ¿implica negar la espontaneidad? NO. Lo importante es distinguir entre espontaneidad e impulsividad.
Digamos que lo impulsivo implica actuar sin reflexionar y sin pensar en las consecuencias de nuestros actos, y muchas veces responde a deseos y necesidades inconscientes (no me refiero aquí a la impulsividad que deviene de causas neurobiológicas).
La espontaneidad consiste en dejar fluir, en expresar eso que en ese momento estamos sintiendo sin miedos e inhibiciones. Si se es consciente de lo que se está sintiendo, de alguna forma podemos elegir expresar  porque es el momento adecuado, la persona adecuada…
Cuando alguien dice “yo soy sincera (espontánea) y digo las cosas a la cara” y no está teniendo en cuenta el contexto (la relación que tiene con esa persona, el momento…) de alguna manera se obvian las consecuencias y lo que se está manifestando es impulsividad.
La espontaneidad denota autenticidad, sí, pero hemos de saber gestionar las implicaciones de nuestras acciones (palabras, actos…); el paso de la impulsividad a la espontaneidad implica sabe gestionar precisamente esa capacidad de autocontrol.
Mostrarse como una persona auténtica implica conocerse y tener la suficiente autoconfianza en uno mismo para decir lo que se piensa, lo que se siente… pero, además, hemos de saber si esa persona es digna de confianza, si nos quiere escuchar, el tipo de relación que tenemos… y sobre todo si la forma de expresar o lo que estamos expresando va a herir a la otra persona.
Permitirnos conocer esa parte auténtica de nosotros, y cómo y cuándo expresar nuestras emociones, gestionando y canalizándolas (sin reprimir) implica autocontrol. Pero alerta, un autocontrol exagerado llevan a la represión, inhibición; nuestras “pasiones” quedarían anuladas, siempre en aras de la consecución de objetivos y apresadas por determinados miedos. Hemos de saber cuándo dar rienda suelta "a nuestras pasiones" sintiendo que tenemos el control y confiando en nuestra gestión de las emociones y autocontrol.
¿Qué necesitamos para ello? Los cuatro aspectos que trabajo en consulta al tratar el control de los impulsos son:
  • La capacidad de controlar las emociones: el tiempo de espera, cómo adaptamos la reacción a la situación…
  • La capacidad  para recordar el pasado y anticipar el futuro.
  • La capacidad de hablarse a sí mismo, para ejercer el autocontrol.
  • La capacidad de  toma de decisiones y de resolución de problemas.
Y como siempre, si os ha gustado, ¡compartid!

Para más información o consulta psicologa.monicatimon@gmail.com

viernes, 30 de junio de 2017

CONTROL E HIPERCONTROL

Os hago una pregunta, ¿sentís que tenéis el control de vuestra vida?

Sentir que tenemos el control sobre nuestra vida, sobre cómo gestionamos nuestro tiempo, sobre cómo afrontamos las situaciones imprevistas o dolorosas... es básico para nuestro bienestar psicológico y emocional. Muchas veces sentimos que el tiempo nos consume; ante una determinada situación entramos en un bucle de malestar, sintiendo que nos supera; sentimos que nos suceden cosas por inercia, pero no lo que queremos...
Sentir que tenemos el control significa que decidimos, priorizamos, elegimos cómo actuar y reconocemos nuestros recursos para afrontar determinados acontecimientos vitales. Implica por tanto confiar en nuestra capacidad de elegir y tomar decisiones, así como la confianza en nuestros recursos para afrontar cambios y situaciones imprevistas. No digo que sea fácil, e iré facilitando pautas y estrategias específicas para sentir que tenemos el control en cada uno de los aspectos que he señalado anteriormente, pero de momento os animo a reflexionar honestamente sobre si sentís que tenéis el control sobre vuestra vida y/o en qué áreas no lo estáis sintiendo o se os hace más difícil. Merece la pena.
Sentir que tenemos el control sobre nuestra vida no es lo mismo que controlar lo que nos pasa o sucede en la vida; no significa que dejen de existir momentos de dolor y situaciones imprevistas. Sencillamente hay cosas que no podemos controlar, reconocerlo y aceptarlo permite aumentar tú sensación de control.

Cuando, en lugar de asumir que hay cosas que no están bajo nuestro control y aceptarlo, sentimos la necesidad de querer tener todo bajo control estamos cayendo en el HIPERCONTROL. Acucia la necesidad de controlar todo, como si fuéramos omnipotentes; nos es difícil delegar o, por ejemplo, volar en avión.
A nivel cognitivo, se muestra una exigencia de perfección y mostramos unas creencias rígidas, basadas en lo absoluto y la norma (lo bueno es esto y lo malo lo otro), llegando en su forma extrema a la obsesión. Anulamos de esta forma cualquier pensamiento de tipo creativo.
Este control incide también en el sistema fisiológico, pues la hipervigilancia hace que nuestro sistema nervioso simpático esté hiperactivado (elevación del ritmo cardiaco, músculos tensos…). 
A nivel emocional se reprimen las emociones, eliminando así la espontaneidad. Nos protegemos de sentirnos abrumados por la emoción, incluyendo aquellas que expresan alegría, entusiasmo.
Tras el hipercontrol se esconden nuestros miedos, generando un sentimiento de ansiedad. Hemos de aprender a enfrentarnos y ponernos en contacto con aquello que tememos. Soltar el control implica aprender  a convivir con lo imprevisto, con la incertidumbre e inseguridad. De esta forma nos sentiremos más creativos, más vivos.

Hay que tener en cuenta que autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control.  El autocontrol es necesario,  y nos permite un rendimiento eficaz. El autocontrol, ¿implica negar la espontaneidad? NO. Lo importante es distinguir entre espontaneidad e impulsividad, y sobre esto hablaré en mi próximo post.
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Para más información o consulta psicologa.monicatimon@gmail.com

martes, 16 de mayo de 2017

Géneros y sexualidades

Os paso el enlace de mi artículo "Géneros y Sexualidades" publicado en la revista Coencuentros, revista interdisciplinar de Pensamiento, Arte y Cultura   https://coencuentros.es/generos-y-sexualidades/

Hablar de género parece que implique un posicionarse a favor de la mujer y en menoscabo del hombre (o lo masculino), aunque no estoy de acuerdo; hablar de género ¿es ser feminista?  Sí, si conlleva posicionarse a favor de la IGUALDAD, de considerar la diversidad existente en la manera de construirnos como hombres o mujeres o expresar nuestro género y sexualidad. Esto beneficia a todas las personas, seamos hombres, mujeres o expresemos nuestra sexualidad y/o género de una forma normativa (cisexual- no trans-, heterosexual) o no normativa (trans, pansexual, homo, bisexual, etc…).
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jueves, 27 de abril de 2017

Tareas para afrontar el duelo

Señalé que la diferencia entre dolor y sufrimiento reside en la ACTITUD, en qué hacemos con lo que vivimos, el significado que le damos a lo que ha sucedido. 
Recordando que elaborar un duelo es un PROCESO, y hay que dar TIEMPO, y que este puede ser incluso de un año o dos (aunque la intensidad de los sentimientos va decreciendo), señalo lo importante de la actitud que hemos de tener para enfrentar una situación que nos genera dolor y no convertirlo en sufrimiento. Son aspectos que se enmarcan dentro de las Tareas para afrontar el duelo de Worden.

-CONECTAR CON EL DOLOR
No evitar el dolor, no buscar mitigarlo con alcohol, medicamentos o con múltiples actividades distractoras… Conectar con el dolor por mucho que duela. Conectar con él, conocerlo, será la forma de saber qué nos está pasando.
Expresar los sentimientos; reconociéndolos y hablando de ellos, tenemos la oportunidad de entenderlos y ponerlos en perspectiva. El “debo ser fuerte/debes ser fuerte” o “voy a mantenerme ocupada porque no quiero pensar en ello/no has pensar en ello” no sirve (por muy buena voluntad que pueda tener quien nos lo dice). Al contrario, verbalizar o ayudar a verbalizar a la persona aquellos sentimientos que tiene en relación a la situación, SÍ AYUDA.
Hemos de prestar atención a aquellos sentimientos, además del de la tristeza, que pueden estar presentes: ira, culpa, soledad, impotencia, sentimientos ambivalentes (de decepción, frustración…)
Tras expresar, exploremos qué hay detrás de esos sentimientos, analicemos qué hay detrás. Esto implica detectar y tomar conciencia de qué creencias o pensamientos los están manteniendo, para así reajustar y combatir aquellos pensamientos y creencias limitantes.

-ACEPTACIÓN
Aceptar no es resignarse o rendirse.
La aceptación es un proceso activo, que implica ACTUAR. Por el contrario la resignación no implica acción, sino una actitud pasiva que nos mantiene en donde estamos. Si pensamos que no hay nada que hacer, que no lo vamos a poder superar, que no vamos poder aguantar el dolor, nonos pondremos en una situación de actuar.
Aceptar es comprender que lo que sucede, independientemente de que me guste o no, es lo QUE ES, es lo QUE TENÍA que suceder. Si pensamos que es injusto (¿por qué a mí?), que hubiese podido hacer otra cosa, evitarlo incluso no estamos en camino de aceptación. De aceptar y reconocer que en este momento esto es lo que es, sin calificarlo como bueno o malo, justo o injusto ni pensar si debería o no debería haber sucedido, es lo que es, es lo que sucedió.

-ADAPTARSE
Tendremos que adaptarnos a nuestra nueva vida cotidiana, a una nueva imagen de nosotros o nosotras mismas, a una nueva manera de entender el mundo que seguramente implicará cuestionar determinados valores y creencias y construir otros nuevos.

-RECOLOCAR
Ubicar lo sucedido (la persona fallecida, la enfermedad…) en nuestra historia emocional y vital de modo que nos permita continuar percibiendo que la vida tiene sentido y que queremos vivirla. Reinvertiremos la energía emocional que antes depositábamos en relación a la persona fallecida, la enfermedad… para reinvertirla en otras actividades gratificantes, relaciones o personas. Esto no significa OLVIDO; ni las experiencias dolorosas ni una persona querida se olvidan, pero se aprenden a ver y a evocar desde otra perspectiva.

Como siempre, si os ha gustado, ¡compartid!. Y para más información o consulta psicologa.monicatimon@gmail.com

jueves, 30 de marzo de 2017

ETAPAS DEL DUELO

Como he señalado http://www.monicatimon.com/2017/01/dolor-o-sufrimiento.html, ante una pérdida la realidad que conocemos ha desaparecido, y sentimos (en función de la intensidad y el vínculo que tenemos con aquello que perdemos) el vacío, el caos; lo más normal es que nuestro mundo se paralice (que nos encerremos en nosotros o nosotras mismas, por ejemplo, que no salgamos, que no realicemos las actividades que hacíamos...) Es el momento de quedarnos a solas con nuestro dolor y es bueno que las personas de alrededor lo respeten; en nuestra sociedad actual, donde todo va tan deprisa y lo que se valora es la inmediatez, es difícil que se entienda esa necesidad de tiempo y espacio, y hay que volver al trabajo, las amistades presionan para que vuelvas a salir…; pues no, aún no es el momento de eso.
Lo que no debe detenerse es la expresión de la tristeza, la rabia, la ansiedad... El primer paso para superar el dolor emocional es saber que es normal y parte del ser humano; todas las personas lo vivimos, independientemente de que lo reconozcamos y expresemos o no. El sentirlo no nos hace más débiles, menos capaces, con menos valía ni nos da ninguna otra connotación negativa.


Las etapas del duelo son reacciones a emociones/sentimientos que pueden durar minutos u horas mientras fluctuamos de una a otra; no entramos ni salimos de cada etapa particular de una forma lineal, podemos atravesar una, luego otra y regresar luego a la primera. Sin embargo, aunque William Worden (uno de los máximos exponentes actuales cuando se habla del manejo de los duelos) estableció que es mejor centrarse en las tareas necesarias para elaborar el duelo- de las que ya hablaré-, desde mi experiencia es bueno conocer algunas de las reacciones por las pasamos durante el duelo. Haciendo una síntesis de las propuestas que se realizan desde varios modelos que describen las fases del duelo, señalo las características principales.
1) Shock, Embotamiento afectivo, Negación
Nos sentimos aturdidos, en estado de shock, incredulidad. Nos permite realizar las cuestiones prácticas. Además, la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impactante. Es una defensa provisional y pronto será sustituida por una aceptación parcial.

2) Fase de asimilación:
Es cuando tienen lugar las emociones más intensas. La negación es sustituida por la rabia, la ansiedad y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para las personas que nos rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aun injustamente.
Ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, buscamos llegar a un acuerdo para intentar superar esa traumática vivencia. Nos anclamos en el pasado, nos extraviamos en un laberinto donde no hacemos más que repetirnos: "si hubiéramos...” Queremos que la vida vuelva a ser como era; queremos que nuestro ser querido sea restituido, diagnosticar antes el tumor, impedir que el accidente suceda... La negociación a menudo va acompañada de la culpa. Los "si hubiéramos…" nos inducen a criticarnos y a cuestionar lo que "creemos" podríamos haber hecho diferente.
En un momento u otro, nos veremos invadidos por una profunda tristeza, por un sentimiento de desesperanza. Es un estado, en general, temporal y que prepara para la aceptación de la realidad. Si expresamos ese dolor, será más fácil la aceptación final.

5) Acomodación o Aceptación:
Gradual conexión con la realidad y la vida diaria. Si nos permitimos expresar los sentimientos mencionados anteriormente- la ira, la tristeza, la ansiedad, la culpa- contemplaremos el futuro con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien a solas o en compañía, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor... la vida se va imponiendo.

Como siempre, si os ha gustado, ¡compartid!. Y para más información o consulta psicologa.monicatimon@gmail.com